APUNTE.COM.DO.- Una investigación periodística ha expuesto el funcionamiento de una organización criminal transnacional que se dedica a la trata de personas con la finalidad de reclutar ilegalmente combatientes para el ejército ruso. Decenas de latinoamericanos han sido captados mediante ofertas de trabajo falsas y terminan desplegados en el frente de batalla en Rusia.
En una entrevista exclusiva, el abogado Percy Ernesto Salinas Tumbaco, representante legal de más de 300 familias afectadas en Perú, y el hijo de un exagente de seguridad peruano que hoy está desaparecido en territorio ruso, detallaron la estructura de un engaño regional que arruina vidas bajo la apariencia de estabilidad económica.
Aunque las modalidades de reclutamiento varían según el país de origen —operan con enlaces locales, redes sociales o agencias turísticas que sirven de fachada—, el centro de la trampa es siempre el mismo: la explotación deliberada de la necesidad socioeconómica y la situación de desamparo de las víctimas.
El trabajo de documentación liderado por el abogado Salinas ha permitido identificar un patrón claro de captación criminal que se repite en toda la región. La estrategia de reclutamiento se sostiene sobre tres ejes: la inexperiencia militar, la vulnerabilidad socioeconómica y la barrera idiomática como mecanismo de sometimiento. Se revelan las tácticas que aprovechan la crisis económica para atraer a peruanos y otros latinoamericanos a la guerra, ofreciéndoles grandes sumas de dinero y haciéndoles firmar contratos que no comprenden.
Según el especialista, el traslado hasta la zona de conflicto sigue un flujo diseñado meticulosamente para evitar las alarmas migratorias internacionales. A través de operadoras de viaje como EURO TALENT, asociada a Juan Delgado Rodríguez, o LATIN TRAVEL, asociada a Marlyn Montoya, las víctimas salen de sus países con paquetes turísticos ficticios que incluyen escalas intermedias en puntos estratégicos como Estambul, Turquía.
Durante esas escalas, los reclutadores indican a los viajeros qué decir y cómo comportarse ante los controles de aduana para ocultar el verdadero propósito del viaje. Al llegar a territorio ruso, un operador bilingüe —identificado como el abogado ruso-español “Sr. Andrés”— actúa como filtro jurídico y realiza la entrega formal de los ciudadanos a los mandos militares. Allí, a los recién llegados se les abren cuentas en entidades bancarias locales y se les entrega una tarjeta de débito donde teóricamente recibirán sus salarios.
Sin embargo, los mandos intermediarios retienen las tarjetas y los teléfonos móviles, confiscan los sueldos y dejan a las familias en América Latina sin recibir nada de lo prometido.
Una infografía detalla las estimaciones de latinoamericanos reclutados para la guerra en Ucrania, donde Cuba registra la cifra más alta con más de 20.000 casos.
El hijo de un ciudadano peruano de 61 años —reportado oficialmente por el gobierno ruso como desaparecido desde julio— narró cómo la experiencia previa de su padre en el extranjero fue utilizada para manipularlo. Entre 2007 y 2014, el hombre había trabajado en Irak para empresas de seguridad privada protegiendo instalaciones estratégicas y sedes diplomáticas estadounidenses. A finales de 2023, a través de antiguos contactos de aquellas misiones, un reclutador le ofreció una oportunidad laboral idéntica en Rusia: realizar labores estrictamente residenciales de vigilancia en garitas y torreones. Incluso le enviaron videos promocionales que mostraban instalaciones seguras.
En marzo de 2026, el hombre abordó un vuelo Lima-Ámsterdam-Estambul bajo la fachada de un viaje turístico. Apenas pisó Rusia, la farsa se desmontó. Tras solo dos semanas de entrenamiento relámpago en manejo de fusiles y desactivación de drones, fue separado de sus compatriotas y enviado directamente a la vanguardia del combate. Su última comunicación ocurrió el 23 de mayo a través de un mensaje fugaz con una fotografía donde aparecía junto a jóvenes reclutados en la India, visiblemente demacrado. Desde entonces, su familia solo ha recibido el silencio diplomático y la confirmación oficial de su desaparición, sin detalles de la unidad, ciudad ni circunstancias del hecho.
Un joven en Lima observa en su teléfono la fotografía de un familiar junto a reclutas militares, al lado de un pasaje de avión con la ruta Lima-Estambul en un paisaje nevado.
El abogado Salinas advierte que las probabilidades de que las víctimas regresen con vida no superan el 5%, y califica la práctica como el uso sistemático de ciudadanos latinoamericanos como “carne de cañón”. Centenares de heridos son retenidos en hospitales a la espera de ser reincorporados a la “Línea Cero”, mientras los cuerpos de los fallecidos quedan abandonados en la franja de combate sin posibilidad de ser rescatados.
La falta de respuesta expedita de las fiscalías locales y el temor a denunciar han permitido que estas organizaciones criminales sigan operando y amenazando a los familiares en sus países de origen.