APUNTE.COM.DO.- Los rebeldes hutíes de Yemen han recrudecido su ofensiva contra Arabia Saudita con el lanzamiento de una nueva tanda de drones y misiles balísticos, al tiempo que advirtieron que extenderán sus ataques si Riad no pone fin a sus operaciones militares en territorio yemení.
El grupo insurgente se atribuyó el ataque contra instalaciones castrenses saudíes y afirmó haber consolidado su control sobre las islas Gran Hanish y Pequeña Hanish, situadas en el mar Rojo.
El portavoz militar hutí, Yahya Saree, declaró que la operación alcanzó objetivos en la base aérea King Khalid, ubicada en Khamis Mushait, entre los que mencionó hangares, radares, pistas y depósitos de municiones. De acuerdo con su versión, la ofensiva ocasionó "pérdidas significativas".
Este ataque se produjo luego de varios días de bombardeos aéreos sobre zonas bajo control hutí. Saree sostuvo que Arabia Saudita ha ejecutado más de 300 bombardeos en Yemen y señaló que parte de esas maniobras partieron de Khamis Mushait y Taif. El Gobierno yemení reconocido internacionalmente niega esa acusación y asegura que son sus propias aeronaves las que atacan las posiciones insurgentes.
La escalada también endureció el tono de las advertencias. El Ministerio de Exteriores hutí manifestó que Arabia Saudita "no estará a salvo mientras continúe con sus operaciones hostiles" y sostuvo que Riad no podrá mantener su seguridad después de haber lanzado cientos de ataques. Los insurgentes también acusaron al reino de mantener desde hace años un bloqueo aéreo y económico sobre las áreas bajo su dominio.
El Ministerio de Exteriores hutí advirtió que Arabia Saudita no estará a salvo mientras mantenga sus operaciones hostiles y el bloqueo sobre zonas bajo control insurgente.
Los hutíes afirmaron haber tomado Gran Hanish y Pequeña Hanish, dos islas del sur del mar Rojo. Su captura ocurrió después de que el grupo se hiciera con el puerto de Moca y otra posición insular. Además, aseguraron que el control de estos puntos les permitirá vigilar el tránsito cercano al estrecho de Bab al Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.
La importancia de esa zona se incrementó desde el cierre de facto del estrecho de Ormuz durante la guerra entre Estados Unidos e Irán. Arabia Saudita emplea Bab al Mandeb como una ruta alternativa para transportar crudo desde sus instalaciones del golfo Pérsico hacia terminales ubicadas en la costa del mar Rojo. Cualquier amenaza sobre esa vía añade presión a las exportaciones saudíes y al suministro internacional de petróleo.
El riesgo se suma al daño sufrido por el oleoducto saudí Este-Oeste, atacado el 10 de septiembre. Las reparaciones podrían extenderse entre tres y cinco semanas. La infraestructura conecta las zonas petroleras del este con los puertos occidentales y permite enviar crudo hacia el mar Rojo para su exportación. Una parte de la conducción podría seguir operativa mientras se realizan los trabajos.
Riad también afronta presión militar en su frontera sur. El domingo, los hutíes aseguraron haber atacado con drones y misiles la base de Sharurah, después de una ofensiva previa que, según las autoridades saudíes, dejó decenas de heridos. En paralelo, el príncipe heredero Mohammed bin Salman recibió en Yeda al comandante estadounidense para Medio Oriente, almirante Brad Cooper, para analizar la situación regional.
Yahya Saree afirmó que la ofensiva hutí alcanzó la base aérea King Khalid en Khamis Mushait, con impactos sobre hangares, radares, pistas y depósitos de municiones.
El recrudecimiento del conflicto ya tiene consecuencias humanitarias. La Organización Internacional para las Migraciones calculó que casi 94.000 personas abandonaron sus hogares en Yemen desde el aumento de los combates este mes, principalmente en Taiz y Lahj. Más de 2.000 cruzaron además el mar hacia Yibuti. La Organización Mundial de la Salud informó que más de 500 personas murieron durante una semana de enfrentamientos y que siete centros de salud resultaron dañados.
La nueva ofensiva se produce después de que los hutíes declararan un bloqueo marítimo contra Arabia Saudita y comenzaran a atacar embarcaciones en el mar Rojo. Con el avance sobre la costa y las islas estratégicas, el grupo amplió su capacidad para presionar sobre posiciones militares, infraestructura energética y rutas comerciales.