APUNTE.COM.DO.- El deterioro de los servicios públicos en Cuba ha llegado a un punto crítico con el colapso de la red de acueductos en todo el archipiélago. Denuncias ciudadanas, difundidas por plataformas y medios independientes como Árbol Invertido y CiberCuba, muestran la llegada constante de agua turbia, verdosa y contaminada a los hogares de miles de familias.

La indignación popular se manifiesta a diario en redes sociales, donde los residentes documentan un escenario en el que el agua, lejos de ser potable y segura, representa una amenaza latente para la salud pública.

En un video divulgado recientemente, un ciudadano cubano captó el momento exacto en que de la tubería de su vivienda salía un líquido visiblemente oscuro y verdoso. Mientras llenaba un recipiente frente a la cámara, el hombre culpó directamente al régimen de Miguel Díaz-Canel por la drástica degradación de las condiciones de vida en el país. Su exclamación refleja la desesperación acumulada ante la falta de respuestas estatales: “Miren con lo que nos están matando”. Este episodio sintetiza la vulnerabilidad a la que están expuestas miles de familias que se ven obligadas a lidiar tanto con la escasez prolongada como con la pésima calidad del suministro cuando finalmente llega.

Un ciudadano cubano muestra con enojo el agua turbia y de color verdoso que sale del grifo de su casa, denunciando el peligro para la salud que representa y responsabilizando al gobierno.

El problema no se limita a un área específica, sino que se extiende por diversos municipios de La Habana y otras provincias de la isla. En zonas densamente pobladas como Centro Habana, los vecinos reportan con frecuencia que el fluido transporta sedimentos, malos olores e incluso pequeños organismos vivos. La insalubridad dentro de las viviendas se ha agravado significativamente, imposibilitando el uso del agua para tareas tan esenciales como cocinar, lavar o la higiene personal diaria.

A este panorama se suma el riesgo inminente de contaminación biológica. La infraestructura hídrica nacional, con décadas sin recibir mantenimientos preventivos o capitales, presenta fracturas masivas en su entramado de tuberías.

Ante la falta de presión en la red, las aguas residuales y albañales terminan filtrándose y mezclándose con las tuberías del servicio potable. El resultado es la distribución directa de agentes patógenos a los grifos de la población, elevando el riesgo de brotes epidémicos de enfermedades diarreicas agudas, parásitos intestinales y padecimientos cutáneos.

Paradójicamente, mientras las viviendas atraviesan ciclos de semanas enteras sin recibir una sola gota, las calles del país exhiben grandes salideros que desperdician miles de litros diarios. Esta contradicción pone de manifiesto la ineficiencia en la gestión y la falta de capacidad operativa para contener la fuga de recursos preciosos en medio de una sequía logística severa.Las tuberías deterioradas y los constantes apagones paralizan las bombas de abasto, agravando el desabastecimiento y la contaminación del líquido (Cortesía: CubaNet).

Las tuberías deterioradas y los constantes apagones paralizan las bombas de abasto, agravando el desabastecimiento y la contaminación del líquido (Cortesía: CubaNet).

Causas fundamentales: Infraestructura obsoleta, apagones y falta de tratamiento

El colapso hidráulico cubano es el resultado directo de la acumulación de factores técnicos, financieros y de gestión gubernamental:

Ausencia de clorificación y productos químicos: La escasez de insumos básicos como cloro, sulfato de aluminio y otros reactivos esenciales ha paralizado las plantas de tratamiento de agua potable.

Impacto severo de la crisis energética: Las constantes interrupciones del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) frenan de forma prolongada los motores de las estaciones de bombeo.

Deterioro generalizado de la red técnica: La obsolescencia de las tuberías madre, la carencia de repuestos para las bombas principales y la falta de inversión estatal sostenida han provocado la ruptura estructural del sistema hídrico nacional.

La incapacidad de la administración estatal para garantizar el suministro regular de agua limpia expone el nivel de abandono de las infraestructuras básicas en la isla. Para la ciudadanía, el acceso al agua potable ha dejado de ser un derecho garantizado para convertirse en una lucha cotidiana por la supervivencia en medio de un contexto de marcada insalubridad.