APUNTE.COM.DO.- Los organismos de ciberseguridad e inteligencia de Reino Unido, Estados Unidos y Países Bajos emitieron este martes una advertencia conjunta sobre una ofensiva de espionaje digital llevada a cabo por actores estatales vinculados al régimen iraní contra disidentes, activistas y periodistas críticos con Teherán.

El Centro Nacional de Ciberseguridad británico (NCSC, por sus siglas en inglés), la Oficina Federal de Investigaciones estadounidense (FBI) y el Servicio General de Inteligencia y Seguridad neerlandés (AIVD) difundieron una alerta conjunta que documenta el uso de un programa espía llamado Chosen Brick para infiltrarse en los dispositivos de las víctimas.

De acuerdo con el comunicado divulgado por el NCSC, ese software permite extraer historiales de mensajería, listas de contactos y correos electrónicos, además de tomar capturas de pantalla y activar el micrófono de los equipos infectados sin que el usuario lo sepa. Instalado en dispositivos con sistema Windows, el programa sigue operativo incluso después de reiniciar el equipo, lo que garantiza a los atacantes un acceso persistente a la información de sus objetivos.

Los operadores contactan primero a sus víctimas mediante aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Telegram, haciéndose pasar por conocidos, colegas o profesionales de confianza. Las tres agencias explicaron que, en algunos casos, los responsables recurrieron a documentos falsificados —entre ellos, resultados de resonancias magnéticas inventados— para inducir a las víctimas a descargar los archivos infectados.

Paul Chichester, director de Operaciones del NCSC, señaló que los hallazgos muestran cómo el régimen iraní utiliza la vigilancia digital para “reprimir a los críticos”, mediante el robo de correos y mensajes y el acceso remoto a los dispositivos de los afectados. El FBI, en su propia alerta, atribuyó la operación al Ministerio de Inteligencia y Seguridad (MOIS), el principal servicio de inteligencia civil iraní, e indicó que su objetivo es recopilar información de inteligencia, filtrar datos y dañar la reputación de quienes considera opositores.

Las tres agencias advirtieron que parte del material robado ha sido filtrado después en portales afines al régimen iraní, una práctica que, a su juicio, incrementa el riesgo para la seguridad personal de los afectados. La Embajada de Irán en Londres no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios formulada por Reuters, agencia de noticias internacional, sobre la alerta conjunta.

La advertencia se suma a una serie de alertas previas sobre el uso de programas maliciosos por parte de Teherán contra sus críticos en el extranjero. En marzo de este año, el FBI ya había documentado una campaña activa desde al menos el otoño de 2023, en la que actores del MOIS empleaban Telegram como infraestructura de mando y control para distribuir software espía entre disidentes y periodistas. Esa operación quedó vinculada a la entidad conocida como Handala Hack, señalada como responsable de una filtración masiva de datos en julio de 2025.

El precedente es más antiguo. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ya había sancionado en 2020 al Instituto Rana, una empresa iraní descrita por el FBI como fachada del MOIS y responsable de una campaña de años de duración contra disidentes, periodistas y empresas del sector turístico. Investigadores de ciberseguridad han documentado también que otros grupos vinculados a Teherán, como el identificado como Charming Kitten, han suplantado a periodistas de medios como The Washington Post para distribuir programas maliciosos.

La vigilancia digital es parte de una modalidad más amplia de represión transnacional atribuida al régimen iraní. En julio de 2025, 14 países occidentales, entre ellos España, firmaron una declaración conjunta en la que denunciaron intentos de los servicios de inteligencia iraníes de matar, secuestrar y hostigar a disidentes, periodistas y ciudadanos judíos en Europa y Norteamérica. Entre los casos documentados figuran los intentos de secuestro y asesinato contra la activista Masih Alinejad en Estados Unidos, frustrados en 2022 y 2023, y la agresión con arma blanca que sufrió en marzo de 2024 el periodista Pouria Zeraati en Londres.

Una misión de investigación de Naciones Unidas advirtió en enero de este año de un repunte de la represión dentro y fuera de Irán, con casos documentados de interrogatorios, amenazas y vigilancia contra familiares de periodistas iraníes exiliados.

El uso combinado de vigilancia digital y presión física convierte a los disidentes iraníes en el exterior en un objetivo permanente, en un momento en que la tensión entre Teherán y Occidente, agravada por el conflicto con Israel, ofrece pocos incentivos para que el régimen frene sus operaciones de inteligencia más allá de sus fronteras.