APUNTE.COM.DO.- La violencia constituye uno de los problemas más complejos que enfrentan las sociedades contemporáneas. Durante mucho tiempo fue considerada exclusivamente un asunto policial o judicial; sin embargo, hoy existe un amplio consenso en reconocer que también representa un grave problema de salud pública, con profundas repercusiones sobre el bienestar de las personas, la estabilidad de las familias y el desarrollo de las naciones.
Detrás de cada hecho violento hay víctimas, comunidades afectadas y un elevado costo humano, social y económico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la violencia como el uso intencional de la fuerza física o del poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo, con una alta probabilidad de causar lesiones, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o la muerte.
Esta definición permite comprender que sus consecuencias trascienden las agresiones físicas e incluyen el sufrimiento emocional, el miedo, la pérdida de oportunidades y el deterioro de la convivencia.
Las cifras confirman la magnitud del problema. Según la OMS, cada año más de 1.6 millones de personas fallecen en el mundo como consecuencia de distintas formas de violencia. A esta realidad se suman millones de víctimas que sobreviven con secuelas físicas, psicológicas y sociales.
La violencia afecta de manera especial a niños, adolescentes, mujeres, personas mayores y grupos en situación de vulnerabilidad, convirtiéndose en una de las principales amenazas para el desarrollo humano.
En la República Dominicana, al igual que en otros países de América Latina, la violencia continúa representando un importante desafío. Los homicidios, la violencia intrafamiliar, los feminicidios, el abuso infantil, las agresiones sexuales, el acoso escolar y la delincuencia generan preocupación permanente.
A ello se añaden formas menos visibles, como la violencia psicológica, la violencia digital y la violencia estructural, que también producen graves consecuencias sobre la salud mental y la calidad de vida.