APUNTE.COM.DO.- “Si quieres ser feliz por una hora, échate una siesta; si quieres ser feliz por un día, ve a pescar; si quieres ser feliz por un año, hereda una fortuna; y si quieres ser feliz toda la vida, ayuda a alguien”.
La reflexión, difundida ampliamente como un proverbio chino, presenta distintas formas de felicidad y las organiza según el tiempo que podrían permanecer en la vida de una persona.
Una siesta representa el descanso inmediato; la pesca, el disfrute de una jornada; y la fortuna, la comodidad material. Sin embargo, el mensaje reserva el mayor valor para la solidaridad y el servicio a los demás.
La enseñanza sugiere que el placer momentáneo y los bienes económicos pueden producir satisfacción, pero no necesariamente ofrecen un sentido duradero a la existencia.
Ayudar a otra persona, en cambio, fortalece los vínculos humanos, genera propósito y permite que una acción positiva continúe produciendo resultados más allá del instante en que fue realizada.
El proverbio invita a mirar la felicidad no solamente como aquello que se recibe, sino también como lo que se comparte. Un gesto de solidaridad, una orientación oportuna o el acompañamiento a quien atraviesa una dificultad pueden dejar una huella permanente.
Aunque la frase suele identificarse como un proverbio chino, su origen histórico exacto no está claramente documentado. Su mensaje, no obstante, continúa siendo reproducido por su llamado a la generosidad y al compromiso con los demás.
Comentario de Ramiro Estrella, periodista y abogado, director ejecutivo de Apunte.com.do:
“La felicidad más profunda no siempre está en lo que acumulamos, sino en aquello que somos capaces de ofrecer. Ayudar a una persona, tenderle la mano o acompañarla en un momento difícil puede transformar su vida y también enriquecer la nuestra”.