Nota del editor: Luis Moreno Ocampo es exfiscal de la Corte Penal Internacional. Las opiniones expresadas en este texto pertenecen exclusivamente al autor.
(Luis Moreno Ocampo) - Hay nuevas exigencias para los acuerdos de paz en Colombia.
La mitad de los colombianos que votaron quieren mas justicia para desmovilizar a las FARC. Están marcando un estándar mundial que no se conocÃa.
Estuve involucrado en los conflictos mas graves del siglo XXI y observé que las negociaciones para terminarlos sistemáticamente evitaban la justicia.
Cuando desde la Corte Penal Internacional se libró la orden de arresto contra Joseph Kony, que habÃa secuestrado a miles de niños en el Norte de Uganda y los habÃa obligado a matar a sus padres, se afirmaba que la justicia iba a arruinar las negociaciones de paz.
Las propuestas de acuerdo para terminar con el genocidio de Darfur ignoraban la orden de arresto contra el presidente Bashir y consagraban su impunidad. Estados Unidos, la Unión Europea y las Naciones Unidas consideran que el Estado Islámico comete genocidio contra los yazidis y otras comunidades en Iraq y en Siria y, sin embargo, no proponen que haya justicia. La Corte Penal Internacional no puede actuar allàde forma independiente, pues ni Siria ni Iraq son Estados miembros.
Los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que tienen la autoridad para imponer la intervención de la Corte Penal Internacional para que se haga justicia, no lo hacen.
Colombia solo compite contra Colombia. El único acuerdo de desmovilización que incluÃa castigos más severos que el acuerdo de Colombia con las FARC en el 2016 es el acuerdo de Colombia con los paramilitares en el 2005.
Como una obra de Van Gogh, el acuerdo con las FARC tiene muchas pinceladas diferentes y, sin embargo, la mitad de los colombianos quiere sumar otras. Es importante que lo puedan hacer.
En los próximos dÃas Colombia, puede cerrar un acuerdo entre sus dos mitades. El expresidente Ãlvaro Uribe y otros lÃderes del 'No' deben estar en la mesa de negociaciones. Las diferencias no son tan grandes y estoy seguro de que el acuerdo se puede ajustar a las demandas de quienes votaron por el No.
Si eso ocurre, si la pintura también refleja a los partidarios del No, Colombia habrá encontrado la paz, no solo con las FARC, sino entre todos los colombianos. Colombia establecerá un récord mundial en materia de acuerdos de paz, será una pieza maestra.
Es la hora de que el presidente  Juan Manuel Santos y el ex presidente Uribe muestren su grandeza. Los vamos a aplaudir en todo el mundo.