(CNN) - Donald Trump nunca ha enfrentado más presión al nivel nacional en EE.UU. que este jueves cuando acepte la candidatura republicana.
La Convención Nacional Republicana ha estado dominada por inesperados escándalos por el plagio del discurso de su esposa y por la forma en que la campaña manejó ese episodio, asà como el sorpresivo discurso de Ted Cruz el miércoles en que se negó a respaldar a Trump y en el que motivó a los estadounidenses a votar según su propia conciencia. El discurso de Cruz expuso las profundas divisiones que siguen en el partido tras una fraccionada primaria.
Pero más allá del drama en Cleveland, Trump enfrenta un mayor reto a largo plazo: construir un mensaje que pueda calmar las preocupaciones entre muchas mujeres independientes mientras pueda seguir apelando a los hombres blancos que están molestos por la dirección del paÃs.
El problema: en realidad Trump no ha empezado aún su tarea.
Durante una convención que hasta ahora ha estado dominada por asuntos que le preocupan a la derecha y por acalorados ataques contra Hillary Clinton, Trump aún debe mostrar cómo puede llegarle a una audiencia electoral más amplia, particularmente a las mujeres, probando que serÃa un comandante en jefe confiable.
Eso deja a Trump con una obligación de balance y maniobra cuando llegue al escenario el jueves: un balance entre cuánto tiempo y energÃa gastar en criticar a Clinton frente al que use para presentarse de forma positiva.