(CNN) - En la vÃspera del primer supermartes, el 1 de marzo, el canto de sirena terminó para los donantes republicanos. Donald Trump iba disparado hacia la nominación republicana y la posibilidad de detenerlo se escapaba.
A lo largo del 2015, muchos de los principales donantes republicanos se habÃan quedado al margen, en espera de que apareciera un claro favorito del 'establishment'. Entonces lo inexplicable sucedió: Trump entró al vacÃo y empezó a dar muerte a sus rivales uno por uno. Ninguno de ellos podÃa idear cómo detenerlo.
El increÃble impulso de su campaña aturdió a Estados Unidos y horrorizó al 'establishment' republicano. El mundo polÃtico no solamente subestimó la fuerza electoral de Trump; durante meses ellos menospreciaron su candidatura con todo su teatro como una broma y no prestaron atención a las señales de los cambios sÃsmicos.
Durante un largo verano y otoño de negación mientras que Trump sistemáticamente dominaba las encuestas, incluso el más diestro de los operarios republicanos insistió en que él nunca permanecerÃa en la contienda. Algunos donantes del Partido Republicano incluso pensaban en la necesidad de un plan para derrotarlo. Por otra parte, cada candidato estaba enfocado en su propia campaña y no sintió la obligación de arriesgar sus posibilidades a fin de detenerlo.
La llamada tardÃa para detener su marcha hacia la nominación republicana ocurrió horas antes de que Trump comenzara a rodar hacia las victorias masivas en los estados de los supermartes... al construir lo que parecÃa ser una ventaja casi insuperable en el conteo de delegados. Pero el multimillonario Paul Singer, uno de los principales recaudadores del Partido Republicano, le dijo a sus compañeros donantes que era el momento para atacar.
"Él no es Superman", quien solo puede ser destruido "por criptonita", dijo Singer, según varias fuentes que escucharon la llamada y le proporcionaron a CNN detalles que no habÃan sido revelados previamente.
Singer y los miembros de la familia Ricketts –entre los primeros donantes más importantes que apoyaron el esfuerzo en contra de Trump– creÃan que el "verdadero" Donald Trump no habÃa sido desenmascarado frente al público estadounidense. Ellos tenÃan que hacer un impacto para el 15 de marzo y desenmarañar una marca que Trump habÃa estado construyendo desde hace décadas, pero sentÃan que los hechos estaban de su lado.
Meg Whitman, directora ejecutiva de Hewlett-Packard, se unÃa a la solicitud de Singer para un asalto implacable a fin de retratar a Trump como el enemigo que se aprovecha del "más pequeño". De manera convincente, ella dijo que Trump estaba dirigiendo un programa de "odio e intolerancia" que demostraba que él no era apto para ser presidente.
La semana anterior, Whitman y otros republicanos importantes de todo el paÃs habÃan visto alarmados cómo el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, habÃa respaldado a Trump. Ellos temÃan que otras figuras del 'establishment' a través del paÃs pudieran ver el poderoso atractivo de Trump frente a los votantes y que empezaran a caer en fila detrás de él.
Era tarde, pero no era el final, le aseguró Whitman a los donantes a quienes habÃa puesto en alerta. La lucha por los delegados podrÃa continuar durante meses.
"Tenemos una oportunidad para darle la vuelta a todo esto", les dijo Whitman, apelando a su sentido de patriotismo y diciéndoles que ellos tenÃan una "tarea" que realizar.
Luego siguió una breve sesión de preguntas y respuestas. Un donante marcó la pauta al preguntar: ¿A dónde debÃa transferir el dinero?
El supermartes no. 3 de Trump
La llamada a los donantes contra Trump puso en marcha lo que se convertirÃa en el ataque final contra el magnate de los bienes raÃces para evitar que aplastara el camino hasta llegar a las contiendas en donde el ganador se queda con todo, las que empezaron el martes por la noche en el supermartes 3 con Ohio y Florida. Esta versión de su camino cuesta arriba y la trayectoria impredecible de la campaña de 2016 se basa en entrevistas con más de dos docenas de estrategas, asistentes de campaña, donantes y operarios del partido.
Los enemigos de Trump razonaron que si no lo pudieron derrotar abiertamente, al menos querÃan una decisión dividida. Ellos obtuvieron una versión de eso el martes: Una victoria de John Kasich en Ohio y una contienda estrechamente penetrante entre Trump y Cruz en Missouri. Originalmente, una victoria de Marco Rubio en Florida habÃa parecido posible... pero Rubio terminó su campaña el martes por la noche, después de una humillante derrota en su estado natal.
El dominio de Trump del martes distó mucho del resultado deseado de las fuerzas en su contra. Pero obtuvieron lo suficiente como para mantener la contienda dentro del camino estrecho que se dirige a privar a Trump de los delegados que necesita y el espectro de una convención impugnada.
Trump se mostró desafiante en la noche de las elecciones: "Millones de personas están presentándose a votar", dijo durante su discurso en su propiedad de Mar-a-Lago, en el que observó que él estaba atrayendo "votantes completamente nuevos" a las urnas. "Esto es tan solo algo diferente, tenemos una gran oportunidad".
Dos noches antes en su concentración de Boca Ratón, un organizador de Trump habÃa animado a los asistentes a tuitear sobre el evento con el hashtag #StopTheRepublicanEstablishment (detengan al 'establishment' republicano). Trump llegó justo después de la puesta del sol de forma cinematográfica, volando sobre la ubicación en su helicóptero privado mientras el tema musical de la pelÃcula "Avión presidencial" de Harrison Ford de 1997 agitaba a la multitud.
Era una multitud del tamaño de las elecciones generales que se extendÃa desde el escenario del anfiteatro por todo el césped hasta la orilla del lago. Al abarcar la escena después de que el helicóptero habÃa aterrizado, el director de campaña de Trump, Corey Lewandowski, advirtió de la reacción violenta que una convención impugnada desencadenarÃa.
"Es una decisión de las élites del partido", dijo en una entrevista, de pie y vistiendo un traje detrás de la carpa de prensa, mientras que Trump le infundÃa entusiasmo a la multitud de Boca desde el escenario. "Ellos pueden destruir el partido o pueden unirse detrás del favorito".
Él les advirtió: "Continúen subestimando a Donald Trump bajo su propio riesgo".