APUNTE.COM.DO.- Irán ha intensificado en las últimas semanas la reconstrucción de una instalación altamente fortificada en el complejo militar de Parchín, ubicado al sureste de Teherán, un sitio con historial de investigación nuclear militar que ha sido atacado en dos ocasiones desde 2024. Imágenes satelitales captadas el 13 de septiembre y analizadas por el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS) revelan una intensa actividad de construcción en la planta conocida como Taleghán 2.

De acuerdo con Iran Insight, medio especializado en asuntos iraníes, las fotografías tomadas por Vantor Technologies, empresa de imágenes satelitales, muestran que Irán colocó una gran lona sobre la estructura subterránea destruida para ocultar los trabajos de vigilancia satelital y aérea. El medio señaló que en las imágenes se observan camiones volquete, topadoras, bombas y mezcladoras de hormigón, y grúas operando en diferentes puntos del predio, además de un nuevo refuerzo de hormigón en uno de los costados de la instalación, destinado a proporcionar mayor protección ante un posible ataque aéreo.

El informe del ISIS, difundido el jueves, especifica que las labores de reparación comenzaron en junio, cuando se sellaron tres orificios abiertos por bombas antibúnker en un ataque anterior. Las imágenes de junio y julio revisadas por el instituto mostraron esos agujeros siendo excavados, recubiertos con acero de refuerzo y preparados para recibir tapas permanentes de hormigón. Esta es la segunda vez que Teherán reconstruye Taleghán 2 en menos de dos años.Vista del refuerzo de hormigón añadido en el lateral derecho de Taleghán 2, que se suma al completado en julio de 2026 en el lado opuesto, según el análisis del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional. Los trabajos, iniciados en junio para sellar los orificios dejados por bombas antibúnker, buscan ahora reforzar la instalación frente a un eventual nuevo ataque aéreo. / Vantor Technologies / Institute for Science and International Security

La instalación original fue destruida en un bombardeo israelí en octubre de 2024. Irán inició su reconstrucción en mayo de 2025 y, para comienzos de 2026, había levantado un búnker reforzado, encerrado en hormigón y cubierto con tierra, con barreras adicionales y protección antidrones. En noviembre de 2025, nuevas imágenes mostraron en su interior un objeto cilíndrico de unos 36 m de largo y al menos 12 m de ancho, que el ISIS describió como una posible cámara de contención de explosivos de alta potencia, aunque advirtió que las fotografías por sí solas no permiten determinar su uso final.

La planta reconstruida fue atacada de nuevo a comienzos de marzo de 2026. Las imágenes posteriores mostraron tres grandes orificios de penetración sobre la zona donde se hallaba la presunta cámara cilíndrica, lo que llevó al instituto a concluir que esa estructura interna había quedado probablemente destruida. El ISIS sostiene que la persistencia de Teherán en reedificar el mismo emplazamiento, pese a su historial, plantea interrogantes sobre sus objetivos reales.

La relevancia de Taleghán 2 es anterior a los bombardeos recientes. El instituto sostiene que la planta formó parte del Plan Amad, el programa que gobiernos occidentales y expertos en no proliferación vinculan a trabajos sobre un artefacto explosivo nuclear a comienzos de la década de 2000. Según su reconstrucción de material procedente del archivo nuclear iraní, el edificio albergó una cámara de explosivos de alta potencia y equipos de rayos X ultrarrápidos para estudiar la compresión explosiva, y en 2003 se realizó allí una prueba a escala de un sistema de iniciación múltiple, tecnología relevante para detonar un arma nuclear de implosión. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) nunca inspeccionó directamente ese edificio.

En una evaluación de 2015, el OIEA concluyó que Irán había dispuesto, hasta finales de 2003, de una estructura capaz de coordinar actividades relacionadas con el desarrollo de un artefacto explosivo nuclear, concentradas en el Plan Amad y suspendidas ese mismo año, aunque reconoció que algunas tareas continuaron después de forma no coordinada. Irán ha negado siempre la existencia de un programa militar organizado. Una evaluación integral del organismo realizada el año pasado concluyó además que instalaciones como Lavizán-Shian, Varamín y Marivan formaron parte de un programa nuclear estructurado y no declarado hasta comienzos de la década de 2000, aunque el organismo dijo no tener indicios de que ese esfuerzo continúe hoy.

Un organismo que trabaja a ciegas

La reconstrucción coincide con un deterioro sin precedentes de la capacidad de vigilancia internacional. El director general del OIEA, Rafael Grossi, afirmó esta semana ante la Conferencia General del organismo en Viena que la agencia lleva más de seis meses sin realizar ninguna verificación sobre el terreno en Irán, salvo una inspección a la central de Bushehr en junio. El OIEA tampoco puede confirmar desde hace más de un año el paradero de las 440,9 kg de uranio enriquecido al 60% que Teherán poseía antes de los bombardeos de junio de 2025, una cantidad cercana al umbral de grado armamentístico. Grossi calificó la situación de “motivo de grave preocupación en materia de proliferación”.

La semana pasa