Son muchos los ancianos que pasan solos la Navidad, Año Nuevo o diferentes fiestas familiares.
Sigue leyendo y entérate los motivos por los que este anciano decidió fingir su propia muerte ¡Es hermoso lo que ha logrado!
En el mundo acelerado en el que vivimos hoy en día corremos “a contra tiempo” para cumplir con todas las demandas que se nos exigen: laborales, profesionales, personales, sociales, familiares, etc.
En ese contexto (y ante la falta constante de tiempo) los que más relegados quedan son siempre los mayores (padres y abuelos).
Pero ¿Qué ocurriría si un día nos llamaran por teléfono dándonos la triste noticia de su partida? ¿Cuál sería nuestra reacción? ¿No abríamos querido compartir su última navidad con ellos?
Eso fue lo que la cadena de supermercados EDEKA quiso expresar y dejar este mensaje de concientización mostrando esta triste realidad.
Días antes de la navidad este anciano, así como tantos otros, recibió la llamada de sus hijos quienes le avisaban que no lo visitarían por diversas razones: cuestiones laborales, falta de dinero, complicaciones con los niños, etc.
Él reflexionó sobre la situación y decidió dejarles una enseñanza que, aunque impactante, fue un mensaje de puro amor… Así fue como fingió su propia muerte.
Unos días después del mensaje de cancelación, ellos recibieron una carta donde les avisaban del fallecimiento del padre.
El sentimiento de angustia los invadió. Allí se dieron cuenta de la necesidad de desacelerar sus propias vidas y sin dudarlo partieron hacia el funeral.
Mira lo que ocurrió:
Es triste pensar que, muchas veces esperamos hasta último momento para encontrarnos con nuestros seres queridos cuando ya es demasiado tarde. En ese preciso instante nos preguntamos ¿Cómo volver el tiempo atrás? ¿Cómo recuperar los últimos minutos de vida de ese ser querido que ya no está?
Sin embargo muchas veces seguimos sin darnos cuenta de que nos perdemos maravillosos momentos (con nuestros padres, abuelos, hijos, pareja, amigo, etc) que dejamos de lado por seguir corriendo día tras día. Minuto a minuto…
Tal vez es hora de desacelerar nuestras propias vidas y empezara vivir más con los seres queridos. Pues, una vez que recibamos la carta de su partida, será demasiado tarde…