Siempre se ha afirmado, y personalmente hemos podido constatar esta afirmación, que los dominicanos hemos heredado el sentimiento de envidia que caracteriza a los españoles que no permite reconocer los meritos acumulados de las demás personas.
Penosamente estamos diciendo esto, porque todavía no hemos visto que un presidente del Colegio del Abogados dominicano le haga un reconocimiento público a la enorme cantidad de profesionales del derecho diseminados en los países de Europa y los Estado Unidos.
A lo más que hemos llegado es a organizar algunas filiales en esos países, donde justo es abogar por una mayor integración de las mismas con nuestra sede central con el objetivo de seguir implementando los diferentes intercambios académicos y culturales de la Abogacía Nacional.
En los rincones más apartados de esta tierra tenemos abogados dominicanos que sean destacado en la política, la judicatura, la administración publica, el ejercicio privado y otras áreas del quehacer humano.
Ahí está el caso de la Dra. Rita Mella, famosa magistrada de la corte civil de New York, quien amargada abandonó nuestro país después de concluir sus estudios en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU).
Ahí también está el caso de la Dra. Francia Liriano, quien se ha convertido en la primera abogada dominicana que el Colegio de Abogados de la Florida la autorizó aperturar sus oficinas de asesoramiento de sus asuntos legales y de bienes raíces, donde ofrecerá los más variados servicios tanto a extranjeros como a los dominicanos.
Ahí está el caso también de la Dra. Yadira Morel, quien abandonó este país frustrada y se radicó en los Estados Unidos de Norte América donde a fuerza de talento y trabajo logró acumular un prestigio profesional indiscutible en el asesoramiento de asuntos migratorios tanto a extranjeros como a los dominicanos.
Y si seguimos mencionando a valiosos juristas dominicanos que han triunfado en el extranjero esta lista se hará interminable, por lo que aprovechamos la ocasión para sugerir a nuestro presidente, Dr. Diego José García, a que por lo menos le mande una carta de felicitación a estos brillantes profesionales en lo que llega el momento de hacerle su merecido reconocimiento público.
Si vuestra excelencia acoge esta humilde sugerencia, le aseguro que nuestro Colegio va a fortalecer sus nexos jurídicos e Institucionales tanto en el país como con la comunidad internacional de la Abogacía.