APUNTE.COM.DO.- SANTO DOMINGO. El Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE) consideró necesario fortalecer la articulación entre familia, escuela y comunidad como una estrategia fundamental para elevar la calidad de la educación dominicana y mejorar los resultados académicos de los estudiantes.
El planteamiento surge a propósito de los resultados de la evaluación del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) 2025, que colocan a República Dominicana por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en las principales áreas evaluadas.
Sostuvo que la situación planteada por PISA también representa una oportunidad para revisar las políticas públicas dirigidas al sector educativo y determinar cuáles medidas pueden contribuir a mejorar los aprendizajes, especialmente en áreas como Matemáticas y Lectura.
El presidente del CODUE, Feliciano Lacen, señaló que los resultados deben ser analizados no solamente desde la perspectiva del sistema educativo, sino también tomando en cuenta la realidad social y familiar que viven muchos estudiantes.
Deserción escolar
Feliciano Lacen sostuvo que la deserción escolar está vinculada, en parte, con los procesos de desintegración familiar que afectan a la sociedad dominicana, por lo que entiende que las instituciones responsables de la educación deben trabajar de manera coordinada para fortalecer las familias y garantizar que los estudiantes permanezcan en las aulas.
“La deserción escolar es parte de la desintegración familiar que estamos viviendo. Eso dice que debemos trabajar de manera articulada para fortalecer la familia”, afirmó Lacen.
El dirigente religioso consideró que mejorar la calidad educativa requiere una participación activa de todos los sectores de la sociedad, debido a que el rendimiento académico de los estudiantes no depende exclusivamente de la labor que realizan los centros educativos.
El organismo entiende que la escuela necesita contar con el respaldo de las familias y de las comunidades para enfrentar problemas como la deserción, el ausentismo y las dificultades de aprendizaje.
En ese sentido, considera necesario promover programas que permitan una mayor integración de los padres y tutores en el proceso educativo, al tiempo que se fortalezcan las capacidades de los docentes y se generen condiciones adecuadas para el aprendizaje.
La organización considera que alcanzar mayores niveles de calidad educativa requiere un compromiso permanente del Estado, los docentes, las familias, las iglesias, las organizaciones comunitarias y la sociedad en general.
De acuerdo con esta visión, familia, escuela y comunidad deben convertirse en aliados estratégicos para garantizar que los niños, adolescentes y jóvenes permanezcan en el sistema educativo y reciban una formación que les permita desarrollar sus capacidades y contribuir al desarrollo nacional.