APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. -Estudios recientes y análisis de comportamiento de consumo indican que la respuesta no es tan simple como señalar a un género, sino que depende de múltiples factores como la edad, los ingresos, las prioridades, la cultura y hasta el contexto social.

De acuerdo con especialistas en economía del hogar, los hombres tienden a gastar más en tecnología, vehículos, entretenimiento y productos relacionados con el estatus, mientras que las mujeres invierten más en moda, cuidado personal, salud y educación de la familia. Esto no significa que uno gaste más que otro en términos absolutos, sino que la diferencia radica en el destino que le dan a sus recursos.

Un informe de la consultora internacional Nielsen apunta que las mujeres suelen ser responsables del 70% de las decisiones de compra en el hogar, desde alimentos hasta productos de limpieza, lo que refleja un gasto más constante y necesario para la vida cotidiana. En cambio, los hombres, aunque participan menos en esas compras frecuentes, tienden a realizar desembolsos mayores en productos de alto costo, como aparatos electrónicos o bienes duraderos.

En República Dominicana, economistas destacan que los ingresos influyen directamente en el patrón de gasto. Por lo general, cuando la mujer administra el presupuesto familiar, se observa mayor organización y control, mientras que en el caso de los hombres, las compras impulsivas o ligadas al entretenimiento suelen tener un peso importante.

Factores psicológicos y sociales también determinan cómo se gasta. Las mujeres, según psicólogos, suelen priorizar la seguridad y el bienestar de la familia, mientras que los hombres tienden a gastar siguiendo emociones, impulsos o para mostrar estatus ante su entorno. Esto explica, por ejemplo, por qué los hombres compran con frecuencia artículos de lujo o tecnología de última generación, mientras que las mujeres enfocan sus gastos en productos cotidianos y experiencias que involucren a la familia.

Estudios recientes también indican que el perfil de gasto ha cambiado con la modernidad. Con el aumento de la participación de la mujer en el mercado laboral, muchas han asumido roles financieros más activos, equilibrando sus compras personales con las del hogar, mientras que los hombres están incorporando más responsabilidad en decisiones del hogar, aunque todavía con un patrón de gasto más esporádico.

En conclusión, no se trata de quién gasta más, sino de cómo y en qué se gasta. Mientras los hombres concentran su consumo en artículos de alto valor, las mujeres destinan sus recursos a compras más frecuentes y relacionadas con el bienestar de la familia. Ambos patrones, aunque distintos, terminan equilibrando la balanza dentro de la economía del hogar, mostrando que el gasto es tan diverso como las necesidades y prioridades de cada persona.