APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO.– La aplicación del perfume sigue generando debate: ¿es mejor rociarlo sobre la piel o directamente en la ropa? Especialistas en perfumería y dermatología coinciden en que, aunque ambos métodos tienen sus beneficios, el aroma se disfruta más y dura mejor cuando el perfume se aplica sobre la piel, en puntos estratégicos.


La piel, el escenario natural del perfume

Los perfumes son mezclas de aceites esenciales y alcohol diseñados para reaccionar con el pH y los aceites naturales del cuerpo. Esta interacción hace que cada aroma sea único en cada persona, ya que el calor corporal ayuda a que las notas de salida, corazón y fondo evolucionen de forma natural.

Según perfumistas, lo ideal es aplicar el perfume en zonas de pulso: cuello, detrás de las orejas, muñecas, pliegue de los codos y detrás de las rodillas. Estas áreas, al tener mayor temperatura, ayudan a que el aroma se difunda y dure por más tiempo.

 Perfume en la ropa: ventajas y riesgos

Rociar perfume en la ropa puede prolongar la fragancia, ya que las fibras retienen el aroma por más tiempo que la piel. Sin embargo, no es la práctica más recomendada para el uso diario, porque:

Puede manchar prendas delicadas o claras debido a los aceites y al alcohol de la fórmula.

La fragancia no evoluciona igual que en la piel, quedando más “plana”.

El contacto directo puede alterar algunas telas como seda, lino o cuero.


Los expertos aconsejan rociar el perfume a unos 30 centímetros de distancia si se desea aplicarlo en la ropa, y siempre hacer una prueba previa en una zona poco visible de la prenda.

Consejos para prolongar el aroma

1. Hidratar la piel: Las cremas sin olor ayudan a retener el perfume, ya que una piel seca absorbe rápido los aceites y reduce la proyección.


2. Evitar frotar: Muchas personas frotan las muñecas después de aplicar perfume, pero esto rompe las moléculas aromáticas y disminuye su duración.


3. Perfumar el cabello con cuidado: Pulverizar una bruma ligera sobre el cabello puede dejar un halo agradable, siempre que se use a distancia para evitar resecarlo.


4. Conservar bien el frasco: Guardar el perfume en un lugar fresco, sin exposición directa a la luz, mantiene su calidad por más tiempo.

 

Conclusión

La ciencia detrás de la perfumería es clara: la piel es el lugar ideal para aplicar perfume, mientras que la ropa puede ser un refuerzo ocasional. Usar ambas técnicas con precaución garantiza una fragancia más duradera y sofisticada.