APUNTE.COM.DO, Las noches calurosas invitan a prender el aire acondicionado o encender el ventilador. Pero, ¿qué revela la ciencia sobre dormir con estos aparatos? Aquí te lo contamos con base en evidencia reciente y recomendaciones de expertos.

1. Calor, sueño y salud global

Un estudio publicado en Sleep Medicine Reviews advierte que el aumento progresivo de las temperaturas, especialmente nocturnas — impulsado por el cambio climático y fenómenos urbanos como las “islas de calor” — ya está afectando la calidad del sueño a nivel global . Este mismo trabajo señala que el calor juega un papel en el incremento de la apnea obstructiva del sueño, por ejemplo, temperaturas medias de 27,3 °C se han asociado con un 45 % más de riesgo de padecer apneas que ambientes fríos (6,4 °C) .

2. Aire acondicionado: alivio con precauciones

Usarlo puede ser útil para contrarrestar el calor extremo, pero sin cuidado, trae efectos negativos:

Irritación y problemas respiratorios: El aire frío y seco puede inflamar la garganta, resecar la faringe, reducir la eficacia de los cilios (los “pelitos” que limpian las vías respiratorias) y promover cuadros como faringitis, sinusitis y conjuntivitis .

Deshidratación y molestias físicas: El ambiente seco reduce la percepción de sed, lo que puede derivar en migrañas, piel seca y dolor de cabeza .

Tensión muscular y contracturas: La exposición prolongada a corrientes frías puede tensar los músculos y producir rigidez, contracturas e incluso cefaleas .

Filtros sucios: foco de bacterias y alergias: Un mantenimiento deficiente puede convertir el aire acondicionado en vehículo de ácaros, hongos, bacterias e incluso Legionella, agravando alergias, asma o infecciones .


3. Ventilador: ventilación sin enfriamiento

El ventilador es menos agresivo, pero no exento de riesgos:

Resequedad y irritación: Al igual que el aire acondicionado, reseca vías respiratorias y puede agravar alergias. El flujo constante puede levantar polvo, polen o caspa, provocando congestión, tos o irritación .

“Estrés oculto” durante el sueño: Un estudio citó que un flujo directo de aire puede aumentar la frecuencia cardíaca, los microdespertares y los movimientos nocturnos, afectando la calidad del descanso .

Exposición directa: ojo seco, piel irritada: Pasar la noche bajo el ventilador apunta directamente al cuerpo puede provocar sequedad, molestias o dolores musculares .


4. Claves para un descanso saludable (aunque haya calor)

Expertos coinciden en que el uso de estos aparatos no es en sí dañino si se aplica con sentido común:

Mantener temperaturas moderadas: entre 24 °C y 26 °C es lo ideal; evitar bajadas extremas .

Usar temporizador o modo "noche" para que el sistema no funcione toda la noche.

No dirigir el aire directamente al cuerpo; mejor orientar hacia la pared o activar el modo "swing" .

Hidratación constante: tener agua cerca y evitar la deshidratación silenciosa .

Humidificar el ambiente si es necesario, o ventilar en horas menos calurosas