APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. -En República Dominicana y en gran parte del Caribe, las altas temperaturas hacen que muchas personas recurran de inmediato a un vaso de agua con hielo para refrescarse. Sin embargo, especialistas en nutrición y medicina advierten que este hábito no es el más adecuado para combatir el calor de manera efectiva.
Al tomar agua muy fría, el cuerpo experimenta un choque térmico: los sensores internos detectan el descenso brusco de temperatura y activan un mecanismo de defensa para recuperar el calor perdido. Como resultado, la temperatura corporal puede elevarse de nuevo en poco tiempo, generando el efecto contrario al esperado.
Además, ingerir líquidos demasiado fríos puede provocar otros inconvenientes:
Digestión lenta: el frío contrae los vasos sanguíneos y retrasa la actividad estomacal.
Molestias en la garganta: el cambio de temperatura repentino puede causar irritación en personas sensibles.
Sensación de sed constante: al no hidratar de forma eficiente, el organismo pide más líquidos en menos tiempo.
¿Qué hacer entonces?
Los expertos recomiendan beber agua fresca o a temperatura ambiente, ya que el organismo la procesa con mayor rapidez, hidrata más y permite que la sensación de frescura dure más tiempo. Esta es la razón por la cual en culturas de climas desérticos, como en el Medio Oriente, se acostumbra beber té caliente o infusiones tibias: lejos de parecer contradictorio, estos líquidos ayudan a equilibrar la temperatura corporal y reducen la sensación de calor.
Consejos para mantenerse fresco
Hidratación constante: no esperar a tener sed para beber agua.
Consumir frutas ricas en agua como sandía, melón, piña y naranja.
Evitar bebidas alcohólicas o muy azucaradas, que favorecen la deshidratación.
Usar ropa ligera y de colores claros que permitan la transpiración.
Buscar sombra y espacios ventilados en las horas de mayor calor.
En definitiva, el agua es indispensable para la salud y el bienestar, pero no siempre mientras más fría mejor. La clave está en hidratarse correctamente para que el cuerpo pueda regular por sí mismo su temperatura, garantizando frescura y vitalidad en días de intenso calor.