Es común juzgar y criticar entre la mayoría de las personas. Las críticas que nos hacen pueden ser un yacimiento, un tesoro de información para conocernos mejor. Si nos critican algo o nos molesta cuando alguien tiene una opinión negativa sobre nosotros debemos aprovechar esa oportunidad para auto examinarnos. Específicamente, cuando una crítica u opinión es desfavorable y sentimos enojo, molestia, desequilibrio, o nos hieres esto puede indicar que estamos reprimiendo esa conducta. Es una conducta que en realidad existe dentro de nosotros y la cual rechazamos u ocultamos. Y nos sentimos mal, al ser descubierto y desenmascarado. Por consiguiente, nos volvemos defensivos y negamos que seamos de la manera que nos critican o juzgan.
En lugar de rechazar las criticas o juicios que nos hacen, debemos hacer una autoevaluación. Nos debemos preguntar si realmente somos así, como nos critican. Hay dos ejercicios que hago cuando se me critica. El primero consiste en preguntarle a varias personas, preferible familiares y amigos si somos como nos han criticado. Por ejemplo, una vez alguien me llamo arrogante. Yo, como es natural, al principio negué que fuera arrogante. Pero me quedó la duda. Entonces les pregunte a varias personas si yo era arrogante, y que fueran sinceras conmigo, porque de serlo debía trabajar en esta área. Para estas personas yo no me comportaba de forma arrogante.
El segundo ejercicio consiste en pedirle a varias personas que enumeren las 5 cualidades más sobresalientes en uno. Le pedí a mi hija que definiera las 5 cualidades de mi carácter en 5 palabras. Ella me definió así: 1. Inteligente 2. Trabajador 3. Responsable 4. Valiente 5. Bondadoso. El problema con esta evaluación es que fue hecha por mi hija, y ella me ves como su padre. Por tanto, es importante preguntarles a personas que no sean tan cercanas o apartadas de uno. Personas idóneas, que nos puedan juzgar o criticar sin compulsión alguna. De este modo podemos utilizar las criticas constructivamente para mejorarnos.