“Cuando basas tu autoestima en tu aspecto físico se vacía muy rápido”
Utilizar como fundamento del autoestima la apariencia personal es cómo inflar un globo que en cualquier momento, y por cualquier circunstancia, se desinfla. Similarmente, definir quiénes somos basándonos en los halagos y admiración de los demás no robustece el autoestima.
Primero, la apariencia personal es pasajera, pues los años la desmigajan; la juventud se va, envejecemos, nos engordamos (o nos enflaquecemos), enfermamos, padecemos vicisitudes, etc. Y todo esto se refleja en el aspecto físico. Segundo, depender del reconocimiento, los halagos y admiración de los demás es otra receta equivocada para fortalecer el autoestima. La popularidad está constantemente en movimiento y pasa de moda. Cuantas personas fueron populares en un tiempo y después el olvido se los tragó y no se les recuerdas siquiera, porque realmente no contribuyeron nada substancial al desarrollo y mejoramiento de la humanidad.
Un autoestima saludable, fuerte y duradero descansa sobre nuestros logros personales en ser mejores personas y ayudando a otros a mejorar sus vidas. Se ha preguntado: “Cómo quieres ser recordado después de su muerte?”
La cualidad de ser mediocre consiste en poseer pocas cualidades personales de méritos, que se puedan admirar.
Es una anemia de virtudes, las cuales sean dignas de imitar que sirvan para mejorar a los demás. Es una condición promedio, de calidad media. Es casi llegando a ser malo. Esto es ser mediocre!