(CNN) - Los líderes de los siete países más poderosos del mundo se reúnen desde este viernes en la cumbre de dos días del G-7 en la tranquila ciudad siciliana de Taormina.

Las discusiones entre los líderes de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos se extenderán desde cuestiones económicas a la guerra civil en Siria, y desde la agresión rusa hasta la lucha contra ISIS.

Cuatro mandatarios debutan en esta cumbre del G-7: el presidente de EE.UU. Donald Trump, el de Francia, Emmanuel Macron, el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, y su homóloga británica Theresa May.

Por tercer año consecutivo, Rusia no tendrá un asiento en la cumbre, anteriormente conocida como el G-8. Sin embargo, Rusia sí estará en el centro de las discusiones entre los jefes de Estado y de Gobierno reunidos.

Rusia, en el centro de la reunión

Rusia fue expulsado del grupo después de invadir y anexionar la península de Crimea, y se ha mantenido fuera por su continua negativa a devolver el territorio a Ucrania y su permanente apoyo a los rebeldes separatistas en el este de Ucrania.

Pero las acciones de Moscú en todo el mundo en el último año sólo han aumentado la preocupación podrían complicar también la cumbre de este año.

La intromisión rusa en una serie de elecciones occidentales -las más recientes, Estados Unidos y Francia- desencadenaron una condena generalizada. La injerencia de Rusia en las elecciones estadounidenses será un tema delicado en el G-7, mientras una nube de sospecha sigue pendiendo sobre Trump y sus allegados en medio de la investigación federal sobre los contactos entre su campaña y presuntos agentes de inteligencia rusos.

Pero mientras entre la mayoría de los países del G-7 ha habido un consenso abrumador para condenar y hacer frente a las acciones agresivas de Rusia en todo el mundo, Trump trae un deseo de impulsar la cooperación con Moscú.

Los esfuerzos más recientes de Trump para aliviar las tensiones entre EE.UU. y Rusia también tendrán un gran peso en la cumbre del G-7, en particular su decisión de compartir información de inteligencia altamente confidencial obtenida por un aliado de Washington con el canciller ruso. La medida ha provocado preocupación entre los aliados de Estados Unidos.

Trump tiene también todavía que abordar el conflicto en Ucrania, y la cumbre del G-7 puede revelar el punto de vista de su gobierno sobre la resolución de un conflicto que ha mostrado pocas señales de progreso.