(CNN Español) - Rossy Bermúdez llegó a Pedernales en Ecuador el pasado 14 de abril para celebrar el cumpleaños de su padre. Aunque vive en el exterior hace años, procura siempre en vacaciones regresar al pueblo donde nació y creció y que tanto le gusta. El domingo se despedirÃa de sus familiares en la ciudad costera ecuatoriana y regresarÃa a casa.
Pero el poderoso terremoto de 7,8 que golpeó a Ecuador el sábado 16 de abril cambiarÃa sus planes. Como le cambió los planes –y la vida– a cientos de miles de ecuatorianos.
Rossy, 'Paquita' y 'Tato'
Bermúdez, su hermana Francisca y su amigo peruano Guillermo Lizarzaburu –'Tato'– salieron en el auto el sábado en la tarde hacia la farmacia. Bermúdez recuerda que sintieron un primer movimiento y que 'Tato' parqueó el auto frente a un hotel. Minutos después, a las 6:58 de la tarde, vino el gran terremoto.
Los 6 pisos del Gran Hotel de Pedernales se desplomaron en segundos y parte de las losas cayeron sobre el Corsa de color oro en el que viajaban las ecuatorianas y su amigo. A medida que la tierra se seguÃa sacudiendo el concreto aplastaba más y más el vehÃculo.
"'Tato' pateó la puerta de una manera impresionante y pudo salir. Pero yo no hice nada. Sólo sentÃa que el auto se movÃa de arriba a abajo. Le dije a mi hermana 'Paquita': ¡Sálvate!", recuerda Bermúdez.
Asà quedó el auto bajo los escombros del Gran Hotel de Pedernales. (Crédito: Tamara AlegrÃa)
Terminó el terremoto y todas las luces se apagaron en Pedernales.
"Salà corriendo y estaba muy fuerte. La tierra no se movÃa, la tierra brincaba", recuerda 'Tato'. "Cuando me devolvà al auto no se veÃa nada. Todo estaba cubierto de polvo".
El hombre pensó que las hermanas Bermúdez habÃan muerto. Cuando se despejó el polvo pudo ver a través de un espacio estrecho entre la losa del techo y el pavimento que aún vivÃan. TenÃan los rostros llenos de sangre y estaban atrapadas entre los fierros del auto y los enormes trozos de concreto que se desprendieron de la construcción.
Cristian y Elvis
A las 6:58 de la tarde del sábado 16 de abril, Cristian Bermúdez estaba en el parque central de Pedernales. Cuando sintió la tierra sacudirse corrió a casa de sus abuelos para ver cómo estaban. Allà estaba su padre Elvis Bermúdez.
"Mi abuelo sufre del corazón, de la tensión, y cuando llegué estaba mal... necesitaba su medicina", recuerda el joven de 20 años que dice que sueña con ser policÃa.
Tomó su bicicleta para ir a la farmacia a conseguir la medicina de su abuelo. "Ahà sà vimos la magnitud del terremoto. Todo estaba caÃdo, habÃa motos aplastadas, gente herida, las pastillas regadas por el suelo".
Cuando regresó a casa se enteró que sus tÃas estaban atrapadas. 'Tato' habÃa llegado con la noticia y suplicándoles que ayudaran.
"Me tocó mentirles a mis abuelos", dice Cristian Bermúdez. "Les dije que todo estaba bien ... agarramos unas estacas que hay cerca de la casa, un serrucho y nos fuimos en la camioneta de mi papá".
El joven dice aún conmovido que lo que vio cuando llegó fue desgarrador. Su tÃa Rossy habÃa quedado boca abajo con el pecho sobre el timón, y su tÃa Francisca estaba encogida en el espacio detrás de la silla del piloto. Una enorme losa aprisionaba el auto justo a la mitad y la parte de atrás del vehÃculo estaba destruida.
"¡Tsunami!"
El sobrino y hermano de Rossy gritaron pidiendo ayuda a las personas que corrÃan por las calles de Pedernales. Algunos ayudaron al principio, recuerdan, pero la tierra no paraba de temblar.
"La gente empezó a gritar '¡tsunami, tsunami!' y todos salieron corriendo ... yo también corrÃ", admite Cristian Bermúdez.
"Ahà grité y le pedà a mi hermano que no me dejara morir", recuerda Rossy Bermúdez quien añade que podÃa escuchar los gritos de las personas entre los escombros y a un niño llorando. "Sólo 'Tato' se quedó con nosotras. Nos decÃa: 'Yo estoy aquÃ, estoy aquÃ, no las abandono'".
"Me quedé para darles valor", dice 'Tato' Lizarzaburu. "Yo le gritaba a la gente ... no se vayan, no se vayan".
Algunos regresaron, pero con cada réplica las personas salÃan despavoridas, y muchos no ayudaban porque también estaban buscando a sus familiares bajo los escombros.
Tres horas sepultadas
"Mi hermana 'Paquita' pedÃa agua, pero yo no me movÃa, sólo sentÃa la presión en el pecho, habÃa quedado bocabajo y tenÃa mi bolso sobre la cabeza. No sé cómo llegó allÃ, pero le pedà a 'Tato' que lo agarrara y se lo diera a mi hija", recuerda Rossy Bermúdez.
Mientras los hombres trabajaban para intentar levantar la losa se dieron cuenta que si la continuaban moviendo las iban a aplastar.
"No se preocupen tÃas, las vamos a sacar. Yo las voy a sacar como sea", les dijo Cristian Bermúdez.
Con las estacas lograron estabilizar el gran pedazo de concreto y usando el serrucho pudieron romper la puerta para sacar a Francisca Bermúdez. A pesar de que habÃan estado conversando con ellas durante las tres horas que lucharon por liberarlas, cuando Cristian sacó a su tÃa Paquita en brazos Rossy dejó de hablar.
"No sé si se desmayó por los nervios o si dejó de respirar, pero eso nos preocupó más", recuerda el joven.
El serrucho habÃa quedado destrozado después de cortar las latas del auto.
"Yo no me acuerdo, pero me dicen que mi sobrino puso garra, que tomó esa ganzúa y con una fuerza increÃble logró abrir la otra puerta para sacarme", afirma Rossy Bermúdez. "Cuando salà y recuperé la consciencia me puse a llorar, a patalear, a gritar... estaba viva, no lo podÃa creer. Era un espacio pequeñito ... y sobrevivimos".
La familia Bermúdez y 'Tato' corrieron junto a cientos más hacia las montañas porque las réplicas continuaban y temÃan que llegara un tsunami.
Desde allà Rossy Bermúdez logró enviarle un mensaje a su hija Tamara AlegrÃa que vive en Quito, con quien no habÃan podido comunicarse. Los mensajes de voz –'Tato' también grabó uno– fueron enviados hacia las 10 de la noche, pero AlegrÃa los recibió horas después.
"Fueron a la vez desgarradores y tranquilizantes", recuerda AlegrÃa quien también recibió por mensaje las imágenes del carro en el que habÃa quedado atrapada su madre y su tÃa.
Mi madre fue rescatada d este auto 2h después d haberse colapsado 1 hotel encima #Pedernales Dios es bueno #Ecuador pic.twitter.com/uSPqCX3NtG
— Tamara AlegrÃa (@tamsab) April 17, 2016
Regresar a casa
En la noche y madrugada del sábado Elvis y Cristian Bermúdez bajaron de la montaña y ayudaron a rescatar a más personas, asà como a sacar los cuerpos de los muertos de los escombros pues aún no habÃan llegado los cuerpos de rescate.
A la mañana siguiente Cristian pasó frente al hotel y tomó la foto del auto aplastado bajo los escombros. (Crédito: Tamara AlegrÃa)
AlegrÃa, quien tiene una hija, reunió alimento y provisiones en un camión y en compañÃa de un familiar condujo hasta Pedernales para ayudar. Regresó a la capital ecuatoriana el jueves 21 de abril junto a su madre, su primo Cristian y 'Tato'.
El 80% de las construcciones Pedernales quedaron seriamente afectadas, más de 170 personas murieron en esa población y cerca de 6.000 habitantes del lugar quedaron damnificados.
"ImagÃnese que doce personas murieron en ese hotel", le dijo a CNN en Español Rossy Bermúdez desde la casa de su hija en Quito. "Y nosotras sobrevivimos ... eso es increÃble. Es un milagro, dios me dio una segunda oportunidad".
Bermúdez tiene un dolor intenso en el pecho y sufrió algunas cortaduras y moretones. Su hermana Francisca se lastimó la columna, "pero estamos vivas".
"Estoy muy nerviosa, no he podido dormir. Cuando concilio el sueño veo que el carro me aplasta y muero. El terremoto cambió mi vida. Desapareció Pedernales, el pueblo que me vio nacer, donde pasé mi pubertad, estudié afuera pero siempre volvÃa. Le dije un adiós, ya me voy y no sé cuándo volverá a ser la hermosa ciudad que era, pasé los años más felices de mi vida allÃ. Este terremoto me arrebató parte de mi niñez, mi juventud y ahora mi madurez. Amo a mi paÃs y amo a ese pedacito de tierra ... y ya nunca será lo mismo".