Son cada dÃa más claras las demostraciones de que el paÃs está ya inmerso en una prematura campaña hacia las elecciones de 2016, cuando han pasado apenas a 18 meses de los comicios ganados por el actual presidente de la República.
Mucha gente está criticando ese activismo electoralista extemporáneo, en el entendido de que los mayores esfuerzos de todos los dominicanos deberÃan estar concentrados en obtener el mejor resultado posible de la gestión que encabeza Danilo Medina.
Las más fuertes crÃticas recaen sobre el Partido de la Liberación Dominicana por tratarse de la formación polÃtica que conduce el Estado, asumiendo el elemental concepto de que no se agita desde arriba.
Para algunos resulta contraproducente que varios ministros figuren en la temprana lisa por hacerse de la candidatura presidencial del PLD, cuando deberÃan estar dando el ciento por ciento en las dependencias que el Presidente de la República puso a su cargo.
Sin embargo, y sin que esto procure excusar a esos ministros, hay que entender su posición a partir de que el PLD solo ha conocido dos candidatos-Leonel Fernández y Danilo Medina-ambos elegidos para dirigir el Gobierno.
Pero aun más preocupante para ellos es que el ex presidente Fernández no oculta su interés de buscar su regreso en 2016, a pesar de que-al dÃa de hoy-todos los vientos soplan en su contra y de que además corre el riesgo de que se le vea como un ambicioso de poder.
Aunque a los polÃticos eso les importa un pepino.
Lo que queda claro es que de nada valió dejar sin efecto la separación de las elecciones y su celebración cada dos años, modelo establecido en la reforma constitucional de 1994.
Este sistema dio lugar a muchas crÃticas debido a que el paÃs estaba sumergido en un proselitismo eterno, cuando no bien salÃa de las presidenciales cuando ya ingresaba a la campaña para las congresionales, y asà un infinito cÃrculo vicioso.
Con la abolición del sistema de elecciones separadas se pensaba que al menos se tendrÃa un descanso proselitista de dos años, pero no.
El banderazo en la arrancada del PLD ha marcado la pauta para una campaña electoral bastante larga.