En el área económica, el año 2016 arranca con buenas noticias para el país. Por supuesto, la principal es la caída del precio del petróleo. La cotización del crudo WTI cayó por debajo de US$30 por barril, el precio más bajo en doce años, y las expectativas son de que siga bajando.
Ya he comentado anteriormente sobre la “pinza sobre el mercado petrolero” que están ejerciendo dos grandes aliados políticos: Estados Unidos y Arabia Saudita.
Por un lado, los Estados Unidos no solo han aumentado su producción de petróleo sino que, su acuerdo con Irán permitirá a este país inyectar cerca de un millón de barriles diarios. Por su lado, Arabia Saudita se ha mantenido firme en no reducir su producción, llevando al traste cualquier iniciativa de la OPEP para controlar la caída del precio.
El incentivo para los Estados Unidos de que se mantenga la “pinza” tiene evidentes ventajas políticas ya que la caída del precio del petróleo representa una reducción de recursos presupuestarios para países con los que existen tensiones no resueltas. Rusia está sufriendo y mucho. El rublo se ha devaluado en enero del 2016 a 77 rublos/dólar, de 65 rublos/dólar hace un año.
Para nosotros, la caída del precio del petróleo es una bendición como pocas: nuestras importaciones bajan, disminuyendo el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, y posibilitando el aumento de reservas en el Banco Central.
La economía en general ve disminuir el costo de energía, tanto de combustibles como de electricidad, aumentando la competitividad general. El turismo, en franco crecimiento, se beneficia doblemente, ya que también se abarata el costo del transporte aéreo.
Las finanzas públicas mejoran pues aunque los impuestos sobre combustibles deben bajar, el subsidio eléctrico también debe hacerlo. Por las razones cambiarias y fiscales señaladas, las tasas de interés y condiciones de la deuda pública pueden mejorar.
Las oportunidades son para ser aprovechadas. La mejora competitiva del sector privado permite al gobierno restringirse como fuente de demanda interna y reducir el déficit fiscal (que además de conveniente, es imperativo a mediano plazo) sin que sufra el crecimiento del PIB.
Esta es también una ventana de oportunidad para el sector eléctrico, sobre todo para sincerar precios y aumentar las cobranzas. Si no se hace ahora que la energía es más barata, ¿cuándo?
Desde luego, también hay factores que nos afectan negativamente. La economía mundial pierde el dinamismo en los países emergentes, sobre todo los afectados en sus exportaciones petroleras, impulsando a economías con las que competimos a devaluar sus monedas y hacer más baratas sus exportaciones
Brasil espera una caída en su PIB de 3.5% y el Real ha perdido más del 50% de su valor en el último año, lo que ha disparado la llegada de turistas de Argentina y Paraguay. México es un ejemplo del sufrimiento de los exportadores de petróleo: ya está exportando el petróleo a su costo de producción, sin rentabilidad. El valor del peso mexicano ha caído casi 24% en un año. China desinfla su burbuja financiera y ha experimentado una devaluación de más de 6% de su moneda frente al dólar desde agosto del año pasado.
Otra buena noticia, es que el Gobierno estadounidense haya levantado la veda de exportación de frutas y vegetales de las zonas del país donde se había detectado la Mosca del Mediterráneo. También es una buena noticia que la economía haya crecido con baja inflación. Según cifras preliminares del Banco Central, en el año 2015 la economía dominicana experimentó un crecimiento del PIB de 7% y una tasa de inflación de 2.3%.
Iniciamos bien y no hay razones para que no continuemos bien.