(CNN) - En una frÃa noche de invierno en el desierto iraquÃ, de pie en la entrada de su tienda de campaña, Nada Saleh describe el aterrador momento en que su familia casi se convirtió en parte de la última resistencia de ISIS en Ramadi.
Mientras las fuerzas gubernamentales montaban su agresión final para volver a tomar la ciudad clave –controlada por el grupo terrorista sunita desde mayo– ISIS comenzó a sacar a las familias de sus hogares y a trasladarlas a la parte oriental de la ciudad.
Saleh dice que ella y sus seis hijos vieron cómo su esposo se quedó viendo a los militantes y se negó a permitir que se llevaran a su familia.
Cientos de familias han huido de los combates en Ramadi hacia un campamento a 25 millas al este en Habbaniyah.
Los combatientes arrastraron y se llevaron lejos al esposo de Saleh con una espada al cuello. A pesar de que finalmente logró escapar, ha sido tomado por el gobierno para interrogarlo.
Pero los pocos cientos de familias que se congregaron aquà en este campamento en Habbaniyah, a 25 millas en auto al este de Ramadi, en la provincia de Ambar, son las afortunadas.
Hace apenas un dÃa estas personas estaban todavÃa dentro de Ramadi... y aunque están agotadas y pasando frÃo, están mucho más seguras aquà que en casa.
Testigo: "Los perros se están comiendo sus cabezas"
Los iraquÃes dicen que aproximadamente 1.000 familias siguen atrapadas en los distritos del este de Ramadi, algunos de los cuales todavÃa están controlados por ISIS. El gobierno cree que están siendo utilizados como escudos humanos.
Una joven mujer que llegó a Habbaniyah con su familia la noche anterior, habló con CNN y describió sus apremiantes condiciones mientras huÃan de Ramadi.
"Hemos estado sin comida durante dos meses, no tuvimos agua en los últimos 10 dÃas", dijo.
"Nos sorprendimos cuando salimos de nuestra casa y condujimos fuera de la ciudad pues solo vimos casas y carreteras destruidas. No pudimos reconocer la ciudad. ParecÃa otra ciudad".
La mujer dijo que la mayorÃa de los combatientes de ISIS en Ramadi huyeron o fueron asesinados cuando el ejército ingresó.
"Los vimos cuando dejamos nuestras casas, vimos sus cadáveres en las calles", dijo. "Los perros se están comiendo sus cabezas. Solo vimos sus manos y sus piernas".
La mujer y su familia hubieran salido antes, pero ISIS amenazaba con matar a cualquiera que tratara de escapar.
"Estábamos esperando que el ejército iraquà abriera un camino seguro para nosotros. Nos dijeron que no saliéramos hasta que ellos se aseguraran de abrirnos paso", dijo. Creo que ellos (ISIS) querÃan utilizarnos como escudos humanos, junto con nuestros hijos".
Ramadi en ruinas
La mujer es una entre decenas de miles de personas que han abandonado la ciudad durante los devastadores meses que ha durado el esfuerzo por arrebatarla de nuevo de las garras de ISIS.
Las fuerzas iraquÃes, con la ayuda de la fuerza aérea occidental, finalmente expulsaron a ISIS del corazón de Ramada anteriormente esta semana.
La televisión iraquà mostró soldados izando la bandera nacional sobre el complejo gubernamental de Ramadi para marcar la primera gran victoria del ejército iraquà sobre ISIS, el cual controla una cantidad significativa del territorio en Iraq y Siria.
Pero durante la cobertura en vivo, todavÃa se escuchaban explosiones y disparos en el fondo. Y aunque hasta una cuarta parte de la ciudad queda todavÃa en manos de los militantes, esto no impidió que el primer ministro iraquÃ, Haider al-Abadi declarara que 2016 "será el año en que sacaremos a ISIS de Iraq".
Los funcionarios locales se enfrentarán a una serie de retos en la reconstrucción de la ciudad en ruinas, donde la coalición liderada por Estados Unidos dice que ha llevado a cabo más de 630 ataques aéreos en la campaña para retomar la ciudad de manos de ISIS desde julio. La ciudad tendrá que restablecer la infraestructura básica, como la electricidad y el agua corriente, asà como la sensación de seguridad de sus residentes.
De vuelta en Habbaniyah, la noche cae mientras los hombres se reúnen alrededor de un fuego improvisado y las mujeres y los niños se acurrucan en sus tiendas de campaña.
El campamento fue construido para albergar a todas las familias rescatadas de Ramadi. Por ahora, muchas de estas tiendas de campaña –demasiadas– están vacÃas.
Pero mientras que el frÃo del invierno aquà es amargo, y aunque muchas de estas personas desesperadas han perdido las posesiones de toda su vida, el solo hecho de estar aquà –estar seguras– es suficiente por ahora.