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(CNN)– Hace cuatro meses y 2.092 kilómetros, Erlend Moster Knudsen comenzó a correr. LÃnea de inicio: Ãrtico de Noruega Destino: una cumbre sobre el cambio climático llevado a cabo por las Naciones Unidas en ParÃs.
La semana pasada conocà al cientÃfico, con inclinación a los aeróbicos, en la carretera al norte de Francia. Él iba corriendo (ya lleva el cuarto par de zapatos) mientras yo iba en bicicleta detrás de él, batallando para mantener el ritmo.
La lluvia helada y la nieve caÃan sobre nuestros rostros mientras pasábamos por campos brumosos, pueblos con techos de teja y arbustos tipo Edward Scissorhands (pelÃcula El joven manos de tijera). Fue un recorrido agotador, pero Knudsen, de 29 años, con cabello rubio, barba rala y vestuario de licra con DayGlo, no se inmutó por nada de eso. Él parecÃa prosperar en las condiciones tipo Fargo.
"Me encanta la nieve", dijo, mientras subÃa a toda velocidad la colina.
Estos son tiempos difÃciles, lo cual no tengo que recordárselo. ISIS está en la mente de todos, especialmente aquà en Francia, donde al menos 130 personas fueron asesinadas en un reciente ataque terrorista. El miedo cubre este paÃs como una niebla persistente y muchos observadores temen que la amenaza terrorista se extenderá a la próxima cumbre sobre el cambio climático de la ONU, llamada COP21, la cual dio inicio el lunes en un suburbio parisino.
Pero pasar un dÃa con Knudsen me dio una buena dosis de optimismo, además de dolor en los muslos. Hay muchas razones para creer que las conversaciones de la ONU ayudarán a motivar al mundo para que deje de usar combustibles fósiles y opte por un futuro más limpio. Todo lo que tenemos que hacer es lo que Knudsen recomienda: hacer las cosas con cuidado y en el orden correcto, debemos recordar por qué estamos aquà y debemos llevarnos una importante colección de historias.
Otra forma de terrorismo
Al igual que en los últimos meses de Knudsen, mi año ha sido un preludio a la cumbre de ParÃs.
Pero, ya saben, sin mucho correr.
Pasé gran parte del 2015 recabando sus preguntas sobre el cambio climático y transformándolas en historias como parte de la serie Two° (2 grados) de CNN. Si has estado leyendo todos los artÃculos, sabes que 2 grados centÃgrados es el número que será el centro de las próximas negociaciones de ParÃs.
Prácticamente todos los paÃses del mundo han firmado un tratado en el que estipulan que 2 grados centÃgrados de calentamiento, medida desde la Revolución Industrial, es todo lo que podemos tolerar. Si se pasa de ese lÃmite, se espera que enfrentemos sequÃas extremas, tormentas más intensas, comprometer las islas con una baja altitud a ser devastadas por el agua a medida que aumentan los mares, millones de personas más caerÃan en la pobreza y muchas plantas y animales podrÃan quedar en peligro de extinción. No es un punto exacto de detonación (1,9 grados de calentamiento es monumentalmente menos catastrófico que 2,1 grados, por ejemplo), pero los diplomáticos tuvieron que trazar un lÃmite.
Además, todos están de acuerdo en que 2 grados de calentamiento es demasiado.
Sin embargo, no actuamos como si asà fuera. Ya hemos calentado el clima alrededor de 1 grado Celsius. Esencialmente, estamos atrapados en 1,5 grados de calentamiento con base en toda la contaminación que hemos bombeado hacia la atmósfera, principalmente por la quema de combustibles fósiles para obtener calefacción y electricidad. Y las promesas para reducir la contaminación registrada por más de 140 paÃses previo a las conversaciones de ParÃs prometen frenar el calentamiento a un estimado de 2,7 grados para finales de siglo.
Las señales de calentamiento abundan: el 2015 se proyecta como el año más cálido alguna vez registrado; una ola de calor en la India mató a 2.300 personas este verano; la contaminación del aire mata a mucha más gente todo el tiempo; las inundaciones en Estados Unidos probablemente se han agravado por las mareas más altas de lo normal; y existe evidencia de que una sequÃa en Siria ayudó a crear las condiciones que dieron lugar a la aparición de ISIS.
Sin embargo, nosotros los humanos somos muy buenos para ignorar los problemas mundiales a largo plazo... el cambio climático. Nos enfocamos en lo que está justo frente a nosotros. Los ataques terroristas recientes son trágicos, y muchas vidas nunca serán las mismas a causa de ellos. Eso no debe ser minimizado.
Sin embargo, el cambio climático es otra forma de terror... y es un daño que nosotros mismos nos estamos causando.
'En el peor escenario'
Ser pesimista sobre eso es comprensible, sobre todo porque los intentos anteriores de utilizar la polÃtica internacional para solucionar el problema del clima en gran medida han fracasado.
Antes de pasar un dÃa con el cientÃfico climático que iba corriendo, hablé con Yvo de Boer, exjefe de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el grupo que reúne a diplomáticos para hablar de la crisis climática. Como todos bien saben, de Boer se conmovió hasta las lágrimas cuando una ronda anterior de negociaciones sobre el clima comenzó a derrumbarse.
"Existe un cierto riesgo de que la ambición polÃtica tropiece con las complejidades burocráticas", me dijo por teléfono. "Está este documento de 50 y pico páginas, que aún contiene muchas áreas de desacuerdo. Eso se interpone entre el inicio de la conferencia de ParÃs y un resultado exitoso al final. Muy a menudo, en estas conferencias, los problemas surgen en los detalles".
"El peor de los casos", continuó, "es el que al parecer vemos en casi todas las conferencias sobre el clima, en el que se considera que se tiene que aplazar para mucho más adelante".
Con 2 grados sobre el horizonte, no hay tiempo que perder.
Recientemente, habÃa mucho optimismo previo a las conversaciones sobre el clima de ParÃs. China y Estados Unidos, los dos mayores contaminantes del mundo, han prometido reducciones significativas en cuanto a la contaminación por carbono. El gobierno de Obama rechazó el oleoducto Keystone XL, el cual fue un impulso simbólico a los esfuerzos para lograr que el mundo deje de usar combustibles sucios, como el petróleo y el carbón. El papa ha estado ayudando para que la gente finalmente considere el cambio climático como una crisis moral, la cual afectará mucho más a los pobres del mundo. La energÃa solar es cada vez mucho más barata.
Pero con ello apareció ISIS. Ahora, las manifestaciones públicas masivas en COP21 han sido canceladas y se cierne un malestar sobre todo el proceso.
Knudsen, el cientÃfico climático que ha estado corriendo, consideró abandonar su viaje Pole to Paris debido a los ataques terroristas del 13 de noviembre. Él canceló eventos públicos que se habÃan previsto en Bruselas y sabe que su llegada a ParÃs probablemente será recibida con poca fanfarria. Él habÃa imaginado a cientos de personas corriendo con él en la capital francesa. Ahora no está seguro si su llegada, probablemente a finales de este semana, según me dijo, será notada por muchos (puedes seguir su progreso en el sitio web de Pole to Paris, asà como la trayectoria de un colega en bicicleta de Nueva Zelanda). Cuando lo conocà en Maubeuge, Francia, el 23 de noviembre, él dio una charla en una sala con 50 sillas, en las que solo seis estaban vacÃas.
Queda claro que la atención del mundo estaba en otra parte.
'Pole to Paris'
"¡Gran clima!", me gritó Knudsen, mientras alcanzábamos la cima de una colina nevada.
Hizo ese tipo de cosas todo el dÃa.
Él de cierto modo encontraba energÃa al sonreÃr constantemente y al animarme mientras yo sudaba a través de seis capas de ropa, luchando por hacer una vez, en una bicicleta, lo que él hace todos los dÃas a pie.
Me dijo que siempre se ha sentido atraÃdo por los lugares frÃos, muy remotos, lo cual supongo tiene sentido para un hombre noruego que estudia el Ãrtico. Su optimismo inquebrantable podrÃa ser molesto si no fuera tan genuino. Comienza a ser contagioso. Al final del dÃa, terminé felizmente silbando a través de charcos con mi bicicleta, tratando de devolverle algo de aliento a Knudsen y dos amigos —Zoé Favart, de 25 años; y Oria Jamar de Bolsée, de 24 años— quienes se le estaban uniendo en esta parte de su expedición europea.
Su alegre comportamiento tiene una fuente clara. Cada mañana, antes de amarrarse sus zapatos y ponerse ropa que aún estaba húmeda del dÃa anterior, Knudsen se hace dos preguntas: "¿Cuál es el objetivo del dÃa?" y "¿por qué estoy haciendo esto?"
La respuesta a la primera pregunta a menudo es bastante obvia: hoy quiero sobrevivir, dar una interesante presentación o tolerar a un equipo molesto de CNN.
La respuesta a la segunda pregunta es más interesante. Por lo general, tiene algo que ver con la gente que Knudsen ha conocido en el camino. Como Laila Inga, una mujer indÃgena en el Ãrtico que, según me dijo, está enfrentando problemas para sobrevivir como pastora de renos debido a los cambios en el clima.
La nieve se está derritiendo y se está volviendo a congelar más a menudo, dijo, por lo que es difÃcil para los renos acariciar sus hocicos a través del hielo para llegar a la vegetación que oculta debajo.
Knudsen siente la responsabilidad de llevar la historia de Inga a ParÃs.
Me siento igualmente obligado a ser un recipiente de historias de primera lÃnea luego de visitar, en tu nombre, lugares que serán destruidos por 2 grados de calentamiento (las Islas Marshall), asà como a aquellos que nos ayudan a superar ese objetivo (una reserva en Montana).
Espero que alguien en ParÃs esté dispuesto a escuchar.