Francisco me sigue cayendo bien porque no se anda por las ramas.
Habla claro y arrasa parejo al condenar la locura de parte y parte, de frente a un mundo que, tras la venganza yihadista en París, hoy tiembla de miedo: “La guerra es una locura. Ahora mismo, tras el segundo fracaso de una guerra mundial, se puede hablar de una tercera guerra mundial fragmentada, con crímenes, masacres y destrucción”... “La guerra es irracional. Solo lleva a destrucciones.
A través de las destrucciones crecen la avidez, la intolerancia y el deseo del poder, que son los motivos de la guerra”.