La cuestión de la corrupción administrativa siempre está latente en el país. El suicidio del arquitecto David Rodríguez García en la OISOE puso fuertemente el tema sobre el tapete, tocando directamente a la presente administración.

Casualmente me topé con un artículo sobre este problema en un muy visitado portal ruso, que pude leer traducido gracias al milagro de la tecnología. Resaltaba que, más allá de la economía, la corrupción es una de las razones de la pérdida de confianza del público hacia las autoridades, así como de la degradación de los valores sociales y en última instancia, del deterioro de la calidad de vida de los ciudadanos.

Llamó a implantar mecanismos de educación cívica para desarraigarla. Y cero impunidad, añadimos por aquí.