Como por ejemplo una gota de agua, se ve irremediablemente atraída hacia el centro de la Tierra. ¿Vence siempre? Bueno, no exactamente. Un reciente trabajo con un material súper hidrofóbico ha dejado a muchos sin habla al ver como las gotas de agua comenzaban a saltar de pronto, más y más alto a cada rebote, sin que "aparentemente" mediase fuerza inicial alguna.
El extraño fenómeno, al que han llamado "trampolín", implica además de la presencia de un material súper hidrofóbico, una baja presión del aire.
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El secreto de una superficie súper hidrofóbica radica en el ángulo de contacto que presentan, superiores a 150º, lo que produce un contacto muy escaso entre la gota líquida y la superficie merced a un fenómeno llamado efecto loto.
Ese es parte del secreto de lo que un equipo de científicos del Instituto de Tecnología de Zurich acaba de conseguir por primera vez: hacer rebotar gotas de agua cada vez más alto con cada bote.
La superficie del material súper hidrofóbico empleado por estos investigadores se compone de columnas diminutas, previamente recubiertas con un material que repele el agua.
Cuando los científicos posan una gota de agua sobre su superficie, las columnas soportan el agua y crean una capa de aire entre la gota y la superficie (como si fuera una pelota de fútbol reposando sobre la cama de clavos de un fakir).
Como el agua tiende de forma natural a evaporarse, el vapor llena el área existente entre las columnas situadas justo debajo de la gota generando una presión.
Como resultado, la gota comienza a saltar espontáneamente, ganando tiempo "de vuelo" con cada rebote, tal y como les sucede a los gimnastas al saltar sobre una cama elástica.
A presiones altas, las gotas pueden además realizar un truco diferente llamado "levitación del hielo".
Este fenómeno se da cuando la evaporación enfría el agua hasta que se congela, tras eso el vapor de la gota hace (empleando argot futbolístico) el saque inicial, golpeando la superficie bajo ella a medida que se solidifica formando hielo.
Tras este lanzamiento, la bolita congelada vuelve a aterrizar en el suelo repentinamente.
Los investigadores esperan poder desarrollar superficies similares a esta, con las que las carreteras podrían ser mucho más seguras en invierno, al evitar que se recubran de hielo. Otra posible aplicación sería la de crear encimeras de cocina mucho más sencillas de limpiar.