APUNTE.COM.DO.- En la actualidad existen más de 1,000 aplicaciones para escuchar música, entre las que destacan Spotify, YouTube, Apple Music y YouTube Music. Algunas canciones se buscan deliberadamente, mientras que otras simplemente aparecen: surgen mientras se desliza TikTok, en una recomendación de YouTube o en una lista de Spotify que parece adivinar los gustos.
Los usuarios entran a una aplicación para oír un tema y terminan descubriendo tres o más artistas nuevos tras escuchar una recomendación; la guardan, le dan "me gusta" y siguen adelante, sin advertir que están dando pistas al algoritmo sobre sus preferencias. Surge entonces la pregunta: ¿seguimos escogiendo las canciones o son las plataformas las que las eligen por nosotros?
Los algoritmos no operan como "una persona sentada frente a una computadora decidiendo qué canción escuchar", sino como una tecnología que aprende de lo que hacemos, decimos y escuchamos. Cada vez que alguien repite una canción, la escucha completa, busca un artista o guarda un tema, deja pequeñas señales que el algoritmo detecta y usa para crear una lista de reproducción.
Las recomendaciones de YouTube toman en cuenta el historial de reproducciones, las búsquedas, los "me gusta", los "no me interesa" y lo que las personas consumen a diario. Cada elección dentro de la aplicación contribuye al algoritmo y sienta las bases de una futura recomendación. Un día se escucha una canción de los años 2000, luego aparece otra similar y, para la tercera vez, ya se lleva más de una hora oyendo música que no se había buscado.
Un dato curioso es que, en ocasiones, las personas no sienten que les impongan esas canciones, sino que ellas mismas las encuentran.
Un sondeo realizado por el LISTÍN DIARIO con 40 personas indica que la mayoría cree mantener el control sobre lo que escucha, aunque las recomendaciones de las plataformas tienen una presencia significativa en sus decisiones. El 69.4% de los encuestados afirmó que, al abrir Spotify, YouTube o TikTok, siente que es él mismo quien elige qué escuchar, mientras que el 30.6% considera que la aplicación ya sabe qué canción poner.
La influencia se manifiesta cuando las canciones llegan desde plataformas de videos cortos. El 88.9% de los participantes dijo haber escuchado repetidamente una canción porque apareció en TikTok, Reels de Instagram o YouTube, y terminó gustándole.
La plataforma recomienda, pero es el usuario quien decide lo que escucha. CREADA CON inteligencia artificial
Las plataformas digitales tienen una ligera ventaja sobre la radio tradicional: pueden saber qué hace el usuario después de escuchar una canción. Antes, la radio podía identificar qué emisora estaba sonando; hoy, una plataforma digital puede saber si las personas repiten un tema, cuánto tiempo lo escuchan, si lo guardan para "más tarde" o si lo dejan pasar. Con esa información, el algoritmo puede determinar qué escuchan y qué quieren escuchar.
Una persona puede abrir su aplicación y encontrar música distinta a la de un amigo o alguien cercano; comparten la misma aplicación, pero no los mismos gustos, y el algoritmo crea una lista diferente para cada usuario. Las personas no escuchan exactamente lo mismo aunque tengan el mismo internet.
Para el comunicador corporativo especializado en ecosistemas digitales Víctor Manuel Escarramán Hernández (hijo), la recomendación no surge de forma aislada, sino que responde a patrones de comportamiento que las plataformas van identificando. "Con el desarrollo de la inteligencia artificial, las plataformas pueden relacionar gustos, intereses, edades, contenidos y estilos de vida para hacer recomendaciones cada vez más específicas", explicó Escarramán (hijo).
Agregó como ejemplo que una canción que vuelve a popularizarse entre personas que están entrando a los 30 años puede ser reconocida por usuarios de una generación similar, no necesariamente porque la plataforma "sepa" que sienten nostalgia, sino porque identifica patrones de consumo entre personas con características parecidas. "Al final, el algoritmo lo creamos nosotros mismos", expresó Escarramán Hernández (hijo).
Antes, una canción podía convertirse en un "hit" porque sonaba seguido en la radio, aparecía en la televisión o era recomendada por alguien. Hoy ocurre algo similar, pero distinto: con la evolución de internet y la creación de diversas plataformas digitales, la forma de "viralizar" una canción es más rápida. Ahora un video lleva a la canción y viceversa.
Según EL PAÍS, la canción "BbY WOW" de Judeline, Karol G y Rusowsky alcanzó el número 1 del top global de Spotify para finales de agosto del 2026, tras ser utilizada en más de 3.1 millones de videos en TikTok. Es un ejemplo de cómo ha cambiado el descubrimiento de una canción y su transformación en un éxito visual.
El sondeo muestra que TikTok no tiene el mismo efecto sobre todos. El 25% considera que TikTok sí ha cambiado su manera de escuchar música, mientras que el 75% respondió lo contrario.
El experto explicó que la viralización juega un papel importante porque plataformas como TikTok e Instagram agrupan los audios con mayor movimiento y permiten que otros usuarios los usen en sus propios videos. Una canción puede convertirse en parte de una tendencia antes de que una persona decida escucharla completa.
El proceso funciona así: primero se escucha la canción en un video corto; luego se busca el nombre; después aparece completa en Spotify, YouTube o YouTube Music; se guarda; y, finalmente, se recomienda a otra persona.