LONDRES (CNN) - “¡Denle vodka a los niños!†grita Manolo Blahnik a la mitad de nuestra entrevista. Que conste, los “niños†a los que se referÃa tienen 29 y 27 y, tristemente, nosotros estábamos operando las cámaras y no podÃamos aceptar su oferta.
Llamar a Blahnik un personaje colorido serÃa un cliché y un eufemismo.
El santo patrón de Sex and the City de los tacones está teniendo otro gran momento, tras haber ganado recientemente el premio Couture Council Award for Artistry of Fashion 2015 por más de 40 años de servicio en el diseño de zapatos y con un nuevo libro que documenta sus reflexiones e inspiración.
El libro, que contiene palabras de su amigo y director Pedro Almodovar, llamado “Manolo Blahnik: Fleeting Gestures and Obsessions†es la primera documentación exhaustiva y espléndidamente ilustrada del trabajo de su vida. Y qué vida ha tenido.
Nacido en Santa Crúz de la Palma en las Islas Canarias en 1942, Blahnik vivió en el plantÃo de plátanos propiedad de su padre checo y madre española hasta que se mudó a ParÃs a fines de los 60 para trabajar en el diseño de escenarios.
Fue un encuentro fortuito con la entonces editora de Vogue Estados Unidos, Diane Vreeland lo que inició su carrera en los zapatos y en 1972 diseñó su primera colección de Ossie Clark.
A través de los 70 y 80 perfeccionó su arte, estudiando el trabajo de algunos de los mejores talleres y fábricas, a la vez que jugueteaba con todos desde Bianca Jagger hasta David Hockney.
Fue en los 90 que el mundo de la moda de Manolo Blahnik que todos conocen y aman salió al frente.
Hoy, a pesar de su valor estimado de más de 200 millones de dólares, él continúa siendo el único diseñador en Manolo Blahnik y trabaja solo, sin asistentes ni aprendices; él es responsable por el diseño de cada uno de los miles de zapatos que llevan su nombre.