Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Encuentro. Las opiniones expresadas en este artÃculo son exclusivas del autor.
(CNN Español) - Julio Cortázar, rodeado de gatos, solÃa decir que "no hay escandalo mayor que el de la muerte". Simone de Beauvoir, rodeada de Sartre, sostenÃa que "lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra".
Estados Unidos se ha acostumbrado al escándalo de la muerte. Un Barack Obama indignado y triste decÃa en las últimas horas que el paÃs "se ha vuelto insensible" a los tiroteos y que las oraciones ya no son suficientes.
Ya nada es suficiente en Estados Unidos para poner fin a esas sangrÃas. Tras una masacre como la que enluta hoy a un pueblito de Oregon, uno podrÃa adelantar lo que ocurrirÃa sin errar: condolencias, vigilias, los testimonios desgarradores de los familiares y amigos de las vÃctimas, los padres del victimario que se quedan sin palabras atenazados por el horror y la vergüenza, los decires de algunos polÃticos que hemos oÃdo una y otra vez… y lo peor es que seguiremos escuchando.
Entre 2004 y 2013, más de 315.000 estadounidenses han muerto por armas de fuego; 313 han muerto en ataques terroristas.
Cuesta encajar que un paÃs que abre su corazón a las vÃctimas de cualquier desastre nacional en cualquier parte del mundo no haya conseguido encajar, de una vez y por todas, que es una aberración nacional la percepción de las armas de fuego que tienen muchos de sus habitantes. Que los barones de la pólvora —los grupos de presión de los productores de armas—, campeen por su respeto en el Congreso es, simplemente, inaceptable.