Ningún pelotero vale los $305 millones que pide Robinson Canó por diez temporadas
Marino MartÃnez
MMARTINEZ@ELNUEVOHERALD.COM
El segunda base dominicano Robinson Canó busca un contrato de $305 millones por diez años en la agencia libre y los Yankees no están dispuestos a pagarle esa cifra de dinero.
Y tienen mucha razón los Yankees. Ese dinero no lo vale Canó, ni tampoco lo vale ningún otro pelotero de Grandes Ligas, aún más cuando el contrato se inicia teniendo el jugador 31 años de edad.
Nadie discute la calidad de Canó. Es la gran estrella de los Yankees y uno de los mejores peloteros de Grandes Ligas que batea de por vida .309 con un promedio de 28 jonrones y 102 carreras impulsadas en las últimas cinco temporadas.
A pesar de su indiscutible talento, Canó no vale ese dinero que piensa pedir debido a que cuando un jugador pasa de los 30 años comienza un proceso de desgaste, disminución de rendimiento y lesiones. El contrato que pide Canó terminarÃa cuando cumpla 41 años de edad.
Las preguntas que debemos hacernos son las siguientes: ¿Tendrá el dominicano dentro de cinco años el mismo rendimiento que tiene en la actualidad? Sin duda, la respuesta es negativa. No lo tendrá. ¿Y dentro de siete o diez años? Mucho menos.
Quien le pague a Canó la suma que desea pedir estarÃa regalando el dinero de la franquicia que representa y pondrÃa su puesto en riesgo por un mal trabajo.
De lo que sà estoy convencido es que Robinson se convertirá en el intermedista mejor pagado en la historia del béisbol. Y esto si lo merece por ser el más completo en su posición.
En la actualidad, Ian Kinsler de los Rangers de Texas es el segunda base mejor pagado cuando firmó un pacto por cinco años y $75 millones.
Los Medias Rojas de Boston también le dieron al camarero Dustin Pedroia una extensión de contrato que llegó a $110 millones por ocho temporadas incluyendo compensación.
Se espera que si Canó no logra el acuerdo récord de $305 millones, al menos alcance una cifra superior a los $20 millones anuales por un periodo entre siete a 10 temporadas. Y es posible que esto sea lo que realmente busca el dominicano, pedir de más para recibir una buena tajada.
En el béisbol actual existe una locura monetaria en Grandes Ligas. Locura que en vez de mejorar la calidad competitiva, lo que hace es disminuirla.
Podemos citar muchos casos de jugadores multimillonarios que batean por debajo de .250, con un embasamiento inferior a los .300 y con menos de 50 carreras remolcadas. También de lanzadores que ganan decenas de millones de dólares que no superan las 12 victorias y que tienen una efectividad por encima de las cuatro carreras limpias por juego teniendo al menos 150 entradas de actuación.
¿Cuántos jugadores batean por encima de los .300 en la presente temporada?
¿Cuántos bateadores remolcan más de 100 carreras hacia el plato?. ¿Cuántos lanzadores superan las 15 victorias?. ¿Cuantos serpentineros tiran por debajo de las 3.50 carreras limpias teniendo al menos 20 aperturas. Créanme, lo pudemos contar con los dedos de ambas manos.
Los acuerdos multianuales deberÃan ser eliminados y ser ajustados a menos temporadas donde se incluyan incentivos por el rendimiento de cada pelotero de acuerdo a su posición. Si asà se hiciera, la pelota fuera superior cualitativamente. Pero resolver esta situación es bien dificil debido a los intereses de un Sindicato de Jugadores que es fuerte y a los agentes de peloteros que cada dÃa tienen mayor poder en el mercado beisbolero.
El partido del jueves en la noche ante Tampa Bay pudo ser el último para el dominicano en el Yankee Stadium. Ojalá que no sea asà y que ambas partes acuerden razonablemente.
Después de ser eliminados de los playoffs por segunda vez en las últimas 19 temporadas, muy mal estarÃa un equipo que necesita una renovación total sin contar con los servicios de su mejor pelotero.
Los sentimientos hacia la franela del equipo están ubicados en segundo lugar en cuestión de importancia para los jugadores del momento. Aquà lo que vale es el dinero y Robinson Canó seguirá el camino trazado por la pelota actual.