Una renovada fase de ataques desde Puerto Príncipe (suspensión arbitraria a mercancías dominicanas) “saluda” el primer año de Andrés Navarro como ministro de Relaciones Exteriores.
Las delicadas relaciones con Haití han sido inacabable motivo de desasosiego en la joven gestión del funcionario, pero lo significativo hasta ahora es el carácter resoluto con que ha planteado la posición dominicana, ante la campaña de descrédito por el programa de regularización migratoria.
Asimismo, fortalecer la estructura interna de Cancillería para atender la relación bilateral.
Navarro reúne ejecutorias diversificadas, particularmente la reducción de gastos de nómina por personas que cobraban sin trabajar, le ha granjeado mucha simpatía y respetabilidad.
Ha mejorado la credibilidad de la política exterior al fomentar una diplomacia participativa y proactiva.