Crónica de un pacto fallido

Señor director: Cuando dos fuerzas mantienen hegemonía sobre otras fuerzas alternas, siempre saldrán victoriosas las primeras mientras se mantengan en oposición una a la otra.

Ahora bien, la unión de dos fuerzas preeminentes, crean de manera dialéctica (unidad y lucha de contrarios), una segunda fuerza que se le contrapondrá, debilitando las dos primeras o fortaleciéndose hasta llegar a representar en igual nivel sus poderes.

Esto no es más que una lógica universal, que escapa del deseo humano, ya que si las ruedas de un reloj mecánico caminaran hacia el mismo destino, pues entonces no podrían dar la hora.

No es casualidad que el filósofo alemán Friedrich Hegel en su pasaje “la dialéctica del amo y el esclavo” del libro “Fenomenología del Espíritu”, llegase a la conclusión de que sin uno (refiriéndose al amo o al esclavo), no podría existir el otro. Y es que si las ideas no se contraponen, nunca podrán convertirse en verdades.

Es por lo anterior expuesto, que analizando los acontecimientos del clima político de la República Dominicana, donde dos colosos como el Partido de la Liberación Dominicana y el Partido Revolucionario Dominicano se han unido, considero que el fin que unió a estos dos gigantes, los hará quedar de igual tamaño ante esta tercera fuerza política electoral que surgirá, o de lo contrario, agigantará a esta fuerza a la altura de estas dos fuerzas ya unidas.

Existe un conglomerado de personas que pide y exige cambios, un cambio no de caras, pero sí un cambio que permita la movilidad social.

Pedir o exigir un cambio, no significa que el pueblo no vea en el actual presidente, un funcionario bueno, un gobernador humano, un jefe asequible que va donde aquellos que no pueden ir donde él, y lo más importante, los escucha, los abraza y los mira a los ojos.

No obstante, no todas las artimañas, los atropellos, las burlas, las injusticias, en fin, no todos los políticos podrán ocultarse detrás de la sonrisa y el carisma de Danilo Medina.

Las grandes obras del presidente están a la vista, los avances de su política de alfabetización, su entrega, incluso sacrificando su tiempo personal, por hacer llegar los recursos del Estado a los más necesitados no se pueden negar; su afán al hacer del Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 911 una realidad, nadie que vaya a emitir una opinión podrá quitarle o no reconocerle sus méritos al presidente Constitucional.

Sin embargo, querer entender que la gente valorará en iguales condiciones a los lobos que hoy se disfrazan de ovejas, es asumir que el pueblo se chupa el dedo gordo del pie, mientras que con un palito va jugando con algunas heces.

Víctor Aponte

Ciudadano