La enseñanza de la historia dominicana en los textos escolares se rige por el currículum diseñado por el Ministerio de Educación. Todos los textos conocidos, publicados por casas editoriales y autores particulares, deben guiarse por los contenidos de los currículos del área de Ciencias Sociales, una asignatura que se imparte en los tres niveles de la educación preuniversitaria. Para el año escolar (2014-2015) el Ministerio de Educación retomó la vieja clasificación y de nuevo hablamos de la Educación Primaria y Secundaria. La historia dominicana se enseña en varios cursos de Primaria, en Tercero y

Cuarto grados de Bachillerato.

De manera que al analizar los contenidos de los textos escolares, en el fondo estamos evaluando también los currículos oficiales que a la vez se rigen por el Plan Decenal de Educación (2008-2018).

En el presente trabajo, me enfocaré en la enseñanza de la historia dominicana en el tercer grado del Bachillerato, por ser un curso inmediatamente anterior al nivel universitario, donde la historia se enseña de manera diferente.

Además, la historia que se enseña en los niveles inferiores, es prácticamente la misma, de acuerdo a profesores consultados.

Aclaramos también que sólo he elegido tres temas de historia dominicana, atendiendo a la solicitud del profesor Juan Daniel Balcácer, quien nos impartió la última unidad de la asignatura Historia Dominicana, 1700-1844 a los participantes en la Maestría de Historia Dominicana, organizada por la Escuela de Historia y Antropología de la UASD. Los temas impartidos por el historiador Balcácer fueron la "independencia efímera", la ocupación haitiana y la "independencia nacional" de 1844. 

El trabajo final solicitado por el académico consistió en que cada maestrante analizara cuál ha sido el tratamiento dado por la historia escolar a esos tres temas, si ha habido una adecuada trasposición de contenido de la historia académica, que son los textos escritos por los historiadores, a la historia escolar.

Los textos seleccionados

Los textos seleccionados para el  presente trabajo corresponden a tres grupos editoriales. El primer libro: Sociedad 3, Historia y Geografía de la República Dominicana, de Editorial Santillana, primera edición de 2009, realizado conforme el currículum vigente en ese año y sometido a la SEE, hoy MINERD, para su aprobación.

El segundo texto: Geografía e Historia Dominicana, de la Editora SUSAETA, primera edición de 2007 y el tercero: Ciencias Sociales 3 grado, Ediciones SM (Saber Más), primera edición 2009.

Los textos de los grupos editoriales son sometidos a revisiones periódicas, conforme el Consejo Nacional de Transformación Curricular introduce cambios y actualiza los programas de estudios. Casi siempre son escritos por historiadores, sociólogos y antropólogos dominicanos que deben ajustarse al programa oficial para ser aprobados por el MINERD. Para el año escolar 2014-2015, miles de jóvenes del tercer grado del Bachillerato debieron leer por lo menos uno de esos textos escolares. 

Se observan en ellos prácticamente los mismos contenidos, aunque son diseñados de formas distintas. Con relación a la historia dominicana, casi todos empiezan con las devastaciones de Osorio de 1605-1606, aunque no dejan de echarle una mirada a los antecedentes del siglo XVI. Todos terminan con la muerte de Trujillo ocurrida en mayo de 1961. La historia dominicana contemporánea se imparte en el Cuarto grado del Bachillerato y no será objeto de estudio en el presente ensayo. 

Una característica de los textos escolares es la brevedad con que tratan los temas objetos de estudios. En varios párrafos deciden resumir los temas más importantes.

Al final de cada unidad, proliferan los ejercicios propuestos, los fragmentos de cartas y documentos históricos para ser leídos e interpretados y los ejes transversales, casi siempre fuera de contexto. Es decir, traen más actividades sugeridas e ilustraciones a color que contenido. 

Los contenidos de los textos escolares de Ciencias Sociales están agrupados en Bloques o Capítulos y, dentro de ellos, están las Unidades. Todos empiezan destacando la situación geográfica de la Isla de Santo Domingo, su clima, su hidrografía y su evolución geológica.

Ese procedimiento nos parece adecuado, pero no sabemos por qué dichos textos empiezan analizando, en el segundo Bloque, la evolución histórica del pueblo dominicano a partir de las devastaciones de Osorio.

La historia del pueblo dominicano 'es una e indivisible' y debe empezar con los primeros aborígenes que habitaron la isla, 6000 años antes del presente.

De cómo ven los textos escolares la "independencia efímera"

La "independencia efímera", proclamada por José Núñez de Cáceres en la madrugada del 1 de diciembre de 1821, no se contextualiza en su época, cuando España era sacudida por un movimiento liberal anti monárquico; cuando todas las colonias hispanoamericanas ardían en la llama de la independencia y cuando acababa de fortalecerse el Estado haitiano.

Los textos consultados sólo destacan, en pinceladas, las penurias y el abandono de la parte española de la isla, para la cual confunden a los lectores usando distintas denominaciones. 

Tampoco destacan la influencia de la promulgación en Santo Domingo de la Constitución gaditana. No aportan una breve biografía del personaje central de la "independencia de los 70 días".

Los textos resaltan los aspectos más importantes de la conspiración, los personajes involucrados y citan fragmentos de las cartas y documentos escritos por  Núñez de Cáceres, pero no valoran las causas reales del fracaso político de la primera independencia dominicana.

Al final del tema dejan la sensación entre los lectores de que el culpable del fracaso fue Simón Bolívar, que "no aceptó la oferta" de confederar el país con la Gran Colombia.

Algunos conceptos claves utilizados (burocracia, aristocracia colonial, confederación, partido, Gran Colombia) no son definidos, olvidando que dichos textos son utilizados por estudiantes muy jóvenes.

No sabemos hasta dónde los adolescentes dominicanos de hoy y los profesores del área están en capacidad de interpretar documentos que incluso siguen siendo objeto de debates entre los historiadores profesionales.  

Los textos tampoco poseen la debida referencia bibliográfica, que puede ser organizada al final de cada bloque o capítulo, o al final del libro, de manera que los lectores puedan tener una guía o fuente de información adicional.

En algunos libros no se hace la debida separación temática, pues se acepta que con la proclamación de la independencia de Núñez de Cáceres llegó a su final la época del colonialismo español en Santo Domingo iniciada con la conquista y se inicia una nueva coyuntura histórica favorable a los planes de unificación política de la parte oriental de la isla con el Estado haitiano encabezado por Jean Pierre Boyer.

De cómo ve la historia escolar la ocupación haitiana

La ocupación haitiana de Boyer, iniciada el 9 de febrero de 1822, es un tema especial de la historia dominicana. No debe ser confundido con una invasión militar, que regularmente es una acción relámpago, punitiva; en cambio, una ocupación es una acción militar de largo alcance, con sentido estratégico. 

La de Boyer tampoco fue una "integración", como la llamó el extinto historiador dominicano Franklin Franco Pichardo en su Historia del Pueblo Dominicano. Una integración entre dos o más países o naciones es una acto consensuado, no impuesto por un dictador que utilizó la argucia, la propaganda y la fuerza militar para imponer a los dominicanos un determinado régimen político. 

Otros historiadores denominan aquella época el "período de unificación con Haití", o de la "dominación haitiana". La "integración" y la "unificación" son dos conceptos simpáticos y ahora están muy en boga, aunque reflejan cierta simpatía con los haitianos.

En los grupos ultra nacionalistas, ambos conceptos tienen connotaciones de "traición" a la patria. De manera que a la hora de estudiar la presencia haitiana en Santo Domingo, la primera cuestión a resolver sería cómo denominarla, si invasión, ocupación, integración, unificación o dominación haitiana.

Algunos textos escolares, para sacar sus pestañas del fuego, prefieren usar el título neutral de "el gobierno de Boyer en Santo Domingo". 

Entre los historiadores haitianos tampoco se observa un consenso en cuanto a la denominación de la época. Jean Price-Mars la tituló "La República de Haití, 'una e indivisible', ocupa el territorio que se extiende desde el Cabo Engaño hasta el muelle San Nicolás", un título poco agradable para muchos dominicanos.

Dante Bellegarde, en su libro La Nación haitiana, no le confiere ningún título a la época, aunque al final del capítulo VIII de su libro analiza ampliamente la presencia haitiana en Santo Domingo.

De igual manera procede Jean Chrisostome Dorsainvil, en su obra Manual de historia de Haití.

Con relación a cuáles aspectos de la época merecen mayor interés para la enseñanza, es evidente que todo dependerá del color del cristal con que algunos practicantes de la historia ven la presencia haitiana en Santo Domingo.

Esa postura nada tiene que ver con la ciencia de la historia que analiza la realidad del pasado, libre de prejuicios, de simpatías o antipatías. En el análisis sereno de la historia no caben los prejuicios.

La historia debe ser contada a partir de la realidad de cada época. 

Durante la ocupación haitiana se tomaron medidas "buenas" y medidas "malas". Un historiador pro haitiano hará énfasis en las medidas "buenas" (abolición definitiva de la esclavitud, reparto de tierra entre los libertos, confiscación de las propiedades de la Iglesia dominicana, celebración de elecciones parciales, etc.), pero un historiador anti haitiano resaltará el trabajo forzado, el cobro excesivo de impuestos, el servicio militar obligatorio, el "cierre" de la Universidad, la "prohibición" de las peleas de gallos, de los días festivos y el uso del idioma español.

Otros historiadores destacarán en sus libros lo "bueno" y lo "malo" y dejarán libres a sus lectores en cuanto a la interpretación de la época, una época que no ha muerto, que sigue viva entre nosotros.

Las causas de la ocupación haitiana de Santo Domingo no están del todo claras en los textos escolares. En el libro de Ediciones SM, que nos parece mejor redactado y diseñado, se dice que el "grupo pro-haitiano" dominicano logró la adhesión de las "ciudades" del norte y algunas fronterizas a favor de la unificación con Haití, pero sabemos que ese tema no es tan simple, si observamos las fuentes históricas disponibles al respecto.

La adhesión de los villorrios dominicanos a favor de la unificación política con Haití fue incentivada por los agentes secretos de Boyer que desplegaron una amplia labor de propaganda a lo largo de la frontera para desbrozar la ruta de la ocupación que se aproximaba, aprovechando la circunstancia de que los comerciantes de dichas poblaciones veían en el mercado haitiano su mejor fuente de subsistencia.

En la historia dominicana existen numerosos temas muy controversiales aún y me parece que los textos escolares, si deciden participar en la polémica, deberían orientar a los educandos acerca de las distintas versiones existentes.

De cómo ven los textos escolares la "independencia nacional" de 1844

El texto de la Editora Santillana empieza con el título de "Los independentistas y los anexionistas", para referirse a los jóvenes trinitarios y a los que abogaban por el tutelaje extranjero, antes y después de proclamada la independencia del 27 de febrero de 1844.

Para aquella época el término más usado, para designar al segundo bando político, era el de "afrancesado" porque negociaban un Protectorado a favor de Francia.

Juan Pablo Duarte se refirió a ellos, llamándolo "bando traidor", "proteccionista", pero no "anexionista", palabra aún en desuso para la época. Además, existen diferencias de fondo entre los términos anexión, protectorado y protección. En realidad, los afrancesados buscaban la protección, o el protectorado, a favor de Francia, no la anexión, por la cual abogarán años después.

No sabemos hasta dónde los jóvenes del bachillerato puedan entender esa polémica histórica. Los textos analizados incurren con frecuencia en el uso de un vocabulario muy técnico y rebuscado que dificulta la lectura comprensiva. La teoría jurídica distingue entre "anexión", "protectorado" y "protección", tres figuras jurídicas diferentes.

El texto de Santillana confunde la Filantrópica con la Dramática, dos sociedades fundadas por los trinitarios para difundir sus ideas y ganar adeptos para la causa independentista.

La Filantrópica atraía a la juventud mediante la cátedra educativa y el discurso y la Dramática excitaba los ánimos y el sentimiento patriótico a través de obras de teatro.

El libro reproduce también, al igual que los demás, el "juramento trinitario", pero no aclara que fue el trinitario Félix María Ruiz quien lo dictó de memoria en sus años de ancianidad. En sus años de lucha contra la ocupación haitiana, los trinitarios preferían la comunicación oral, por eso se duda ahora sobre la originalidad del referido "juramento".

El libro de Santillana dice que "el 27 de febrero de 1844 se proclamó un nuevo Estado que se llamó República Dominicana". En esa fecha se proclamó la independencia dominicana, mientras el Estado quedó organizado con la primera Constitución, promulgada en San Cristóbal en noviembre. En los temas siguientes, el libro sigue un orden lógico-cronológico de los acontecimientos ocurridos después del 27 de febrero.

Es frecuente leer en los diarios y en los textos de historia dominicana la confusión con relación al orden de los nombre de Mella, de si eran Ramón Matías o Matías Ramón. El mismo Mella ayudó mucho a la confusión existente, porque en numerosos documentos donde estampó su firma colocaba las letras de M. R. Mella, R. M. Mella, o simplemente firmaba con su primer apellido, Mella. 

De los tres textos escolares consultados, el de la Editora Susaeta asume el nombre de Matías Ramón Mella, al igual que el de la Editora Santillana, pero el de la Editora SM lo llama Ramón Matías Mella. Rara será la ocasión donde aparezca el segundo apellido del prócer, que era Castillo, pues el ilustre joven trinitario era hijo de Antonio Mella y Francisca Castillo.

¿Cuál es el origen de la confusión? Hasta hace algún tiempo, era una costumbre entre los dominicanos aceptar que los días empezaban con la salida del Sol, que dependiendo de la estación del año podría ser más temprano o más tarde. Todos aceptamos ahora que el día empieza a las 12: 01 de la noche y no con la salida del astro rey. 

El 24 de febrero era el día de un santo llamado "San Matías", pero Mella nació unas cuantas horas después de la media noche del 25 de febrero de 1816, en la casa número 64 de la antigua calle Luna, hoy "Sánchez" de la zona colonial de Santo Domingo.

La creencia de que los días iniciaban con el alba llevó a la familia Mella a pensar que su primer nombre era Matías. El historiador Alcides García Lluberes, hijo del historiador nacional José Gabriel García, aportó toda la documentación necesaria para aclarar el asunto. 

Dijo que el "segundo nombre" de Mella "es el de uno de los santos del 24" de febrero, el de San Matías y que el prócer trinitario celebraba su natalicio el 25 de febrero de cada año, con lo que quedó establecido que el orden correcto de los nombres del bizarro Capitán debe ser Ramón Matías.

Con el prócer Francisco, la confusión no es con el nombre, sino con el orden de los apellidos. Él era hijo de Narciso Sánchez y Olaya del Rosario, pero cuando vino al mundo, en la antigua calle del Tapao, hoy "19 de marzo" de la capital, la pareja no era casada, sino que vivían libremente. 

Al ser declarado, su primer hijo llevó el primer apellido de la madre, pero el 21 de marzo de 1819, dos años después de nacido Francisco, Narciso y Olaya, sus padres, contrajeron matrimonio y la corrección del orden de los apellidos del prócer debió hacerse, sin embargo, más ha pesado la tradición que la razón, o la ignorancia que el buen saber.

En conclusión, creemos que el contenido de los textos escolares ha mejora mucho en los últimos años. Sus diseños son muy atractivos. 

Observamos en dichos textos la proliferación de llamadas y ejercicios sugeridos que podrían "cansar" a estudiantes y profesores. 

Su contenido temático podría ser mejorado si el Ministerio de Educación formulara el currículo acorde con los programas universitarios, de manera que haya un vínculo, una continuidad, entre lo enseñado en la Secundaria y lo enseñado a nivel superior. 

Además, la historia dominicana impartida en el Bachillerato debería ser consensuada entre historiadores académicos, sociólogos, antropólogos y psicólogos. Un currículo elaborado a partir del consenso multidisciplinar sería un gran paso en la enseñanza de las Ciencias Sociales. 

De igual manera, el Ministerio de Educación debería poner más atención a la formación de los maestros en el área. Los profesores de Ciencias Sociales, además de la licenciatura, deben participar en cursos de actualización, de post grado y maestrías.

De muy poco servirá elaborar buenos textos escolares si los encargados de la enseñanza no están en capacidad para ello. Siempre será mejor para la educación dominicana que los textos utilizados en las distintas áreas del conocimiento sean el resultado del consenso multidisciplinar.
 
Referencias:

-Ministerio de Educación de la República Dominicana (MINERD): Plan Decenal de Educación. Nivel Medio. Modalidad General. Serie Innova 2000, 6.
-Geografía e historia dominicana 3, educación media. Editora SUSAETA. Primera edición, Santo Domingo, 2007.
-Sociedad 3, educación media. Tercero de Bachillerato. Editorial Santillana. Primera edición, Santo Domingo, 2009.
-Ciencias Sociales 3, educación media. Editora SM, Santo Domingo, primera edición 2010.
-Franklin Franco Pichardo: Historia del pueblo dominicano. Editora Taller, Santo Domingo, 1992.
-Fran Moya Pons: Manual de Historia Dominicana. 15a edición ampliada. Ediciones Librería La Trinitaria, Santo Domingo, 2013.
-Roberto Cassá: Historia social y económica de la República Dominicana. Tomo I. Ediora Alfa & Omega, Santo Domingo, 2003.
-Orlando Inoa: Historia Dominicana. Editora Letragráfica, Santo Domingo, 2013.
-Filiberto Cruz Sánchez: Historia de República Dominicana (Desde los primeros aborígenes hasta el presente). Editora El Nuevo Diario, quinta edición, Santo Domingo, 2014.
-Leonidas García Lluberes: Crítica histórica. Editora Montalvo. Santo Domingo, 1964.
-Academia Dominicana de la Historia: Homenaje a Mella. Editora del Caribe, Santo Domingo, 1964.
-Ramón Lugo Lovatón: Sánchez. Tomo primero. Editora Montalvo. Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo, 1947.
-Dante Bellegarde: La nación haitiana. Publicaciones de la Sociedad Dominicana de Bibliófilos (SDB). Editora Corripio, Santo Domingo, 1984.
-Jean Price-Mars: La República de Haití y la República Dominicana. Tomo I. Publicaciones de la SDB. Editora Taller, Santo Domingo, 2000.
-Jean C. Dorsainvil: Manual de Historia de Haití. Publicaciones de la SDB. Editora de Santo Domingo, 1979.