Así como el presidente de la Republica, licenciado Danilo Medina, se vio en la imperiosa necesidad de relanzar la política exterior del Estado, de la misma manera tendrá que relanzar el anacrónico Ministerio de Trabajo para que cumpla con la verdadera misión para que fue creado.

Salvo honrosas excepciones, los Ministros de Trabajo que hemos tenido no han hecho absolutamente nada por mejorar las condiciones de vida de los trabajadores dominicanos.

La mayorías de los Ministros de Trabajos sus gestiones son de triste recordación a juzgar por la condiciones de miserias en que se encuentran postrados los trabajadores de este país.

La última denuncia de esta situación la hizo el propio presidente de la Republica, donde en un almuerzo con los empresarios de la construcción señaló que los salarios de estos trabajadores no alcanzan para vivir dignamente.

Llevamos muchos años hablando del reajuste salarial y por culpa de un sector de los empresarios no llegamos a ponernos de acuerdo. 

El Ministerio de Trabajo no cuenta con un Fondo de Emergencia para socorrer a los trabajadores en caso de extrema pobreza, por lo que siempre es frecuente ver infelices trabajadores de la caña u otro sector por los alrededores del palacio presidencial reclamando pensioncitas para sus manutenciones.

Nunca he visto que ningún Ministro de Trabajo se halla prestado a servir de mediador con el gobierno para resolver estas situaciones.

Tampoco hemos visto que se haya propuesto el club de los trabajadores, para la convivencia social, deportiva, recreativa y cultural de este sector.

Anteriormente existió el banco de los trabajadores, que al decir del rumor público fue saqueado hasta la bancarrota por sus incúmbente que nunca pagaron con cárcel este delito de lesa patria.

Me gustaría que cualquier gobierno me nombre algún día ministro de trabajo, para hacer de este Ministerio una institución creíble, eficiente y moderna a favor de la clase trabajadora.