Hace años la delincuencia ha sido un flagelo que únicamente afectaba a los dominicanos de los sectores marginados y la autoridades con actitud indolente se hacían de la vista gorda, ahora las cosas cambiaron, con el asalto a un establecimiento de expendio de bebidas alcohólicas ubicado en un prestigioso sector de clase alta, con el asalto del cual fue víctima uno de los hombres más poderoso del anillo del partido oficialista y los asaltos a instituciones bancarias.
El Estado actuaba como si la delincuencia era común, o sea como no los afectaba y solo perjudicaba a los ciudadanos de carne y hueso, que somos la mayoría, las instituciones simplemente actuaban para cumplir requisitos, nunca con el objetivo de enfrentar este mal social.
Ahora la delincuencia si es un problema, por el simple hecho de que nos está golpeando a todos; sin miramientos a nuestro abolengo, nivel económico, esto es producto de la degradación social en la que se encuentra sumergida la Republica Dominicana, el mensaje enviado a la juventud es el siguiente: “Obtengan dinero, sin importar los medios, solo consigan dinero que así tendrán derechos”.
En nuestro país aunque duela decirlo, la corrupción, impunidad y deshonestidad se han convertido en la regla y la honestidad en la excepción. Me remito a enviar un mensaje a mi generación, el dinero es buen servidor, pero un mal amo.
El asalto del cual fue víctima el tutumpote, al cual me referí anteriormente, es la prueba de que ya no hay miramientos por parte de los criminales para elegir sus víctimas, nadie está a salvo, pero es como justicia poética, porque los mismos que han creado y fomentado la desigualdad, ya están siendo atacados por su creación.
Al solo atacar los hechos y no las causas de este azote, seguiremos en este círculo vicioso donde solo produce desgracias para los dominicanos; es tiempo de entender que la desigualdad social causada por la corrupción en todos sus niveles han sido el factor directo para la creación de estos desaprensivos que actúan por encima de la ley, porque es el ejemplo que han recibido de parte de las autoridades.
Me apego a mi fe cristiana, porque aun tengo la esperanza de que nuestro país logre salir a flote de esta marea que es la degradación social en la que nos encontramos sumergidos, solo unidos en todos los niveles de la sociedad, podremos evitar llegar al punto de no retorno que lamentablemente se encuentran países hermanos como México, Venezuela y tantos otros.