Nueva York, 30 de junio del 2015.
En 1988, el siete veces Presidente Dr. Joaquín Balaguer publicó «Memorias de un Cortesano de la Era de Trujillo». Del libro, con 424 páginas, elegí la número 295 para ocupar mis «cátedras breves» en Facebook. No existe otro escritor dominicano, con más prestigio y peso intelectual, para sustituir mi nombre y firma, aunque sea por un día.
Es obvio, que estoy en decadencia física. Porque un hombre viejo --como zapatos de uso diario-- se deteriora. En mi caso, el deterioro --declive o ruina-- viaja acompañado de tres adversidades emocionales, en fase aguda: Depresión. Bipolaridad. Y Ataques de Pánico.
Pero, hasta que un especialista, o alguien más inteligente, me demuestre lo contrario. Aseguro que a los 67 años, razono mejor y soy más sabio que en mis pasados 66 abriles.
Sabiendo las consecuencias. Previendo las nuevas estaciones de mi permanente Vía Crucis. Nuevamente, borré mis artículos en pantalla para hacerle espacio al Dr. Joaquín Balaguer. Porque así como el cubano José Martí, autor de «Cultivo una rosa blanca», todo lo que escribía se convertía en poesía y en belleza, todo lo que decía Balaguer, mágicamente, se transformaba en Cátedra Magistral.
Y traigo a Balaguer como invitado, para que sea símbolo de la ira, y hasta el desprecio, que siento por el 99% de mis 101 contactos dominicanos en Facebook; ése 99% representa para mí el mismo cáncer social dominicano que Balaguer confrontó en 1924, teniendo 18 años de edad.
El fallecido Mandatario, cuando era un muchacho en 1924, escribió su tercer libro de poesía: «Tebaida Lírica».
Dolido por la pobreza escolar de los llamados intelectuales, sobre todo molesto por la mezquindad de los que se suponían eran sus colegas, redactó el más importante y famoso Prólogo de un autor dominicano. Citaré un segmento de ése Prólogo, como enfrentamiento y acusación al 99% de mis 101 contactos:«…aún tengo el orgullo de ser, en nuestro medio árido, como una planta rara que solo necesita para vivir de la savia de su arte y del aire que respira en la atmósfera de sus sueños.
Por eso pongo entre este zarzal de odios una sola flor de gratitud. Yo aborrezco el ambiente en que me ha tocado nacer, pero aborrezco más a los intelectuales (con muy pocas excepciones) con quienes he tenido la mala suerte de codearme.
Mi Tebaida Lírica molestará a muchos (yo gozo molestando) y algunos borricos rebuznarán (yo gozo oyendo rebuznar) en la estéril sabana de las letras. Pero yo, como el Poeta Adán Aguilar, a todos los espero para combatirlos uno a uno como caballeros, o a todos juntos como malandrines.» FIN DE LA CITA.
El funesto periodista Orlando Martínez y el tránsfuga historiador Roberto Cassá ---de marxista leninista pasó a ser un empleado consentido del Gobierno Morado, Director del Archivo General de la Nación--- fueron cuadros del Partido Comunista Dominicano, con órdenes de Narciso Isa Conde y el Ing. José Israel Cuello para desacreditar a Juan Bosch.
Eran dos mercenarios de la pluma. Orlando, apoyado por Molina Morillo, usó la Revista ¡Ahora» y El Nacional de ¡Ahora! El Ing. Cuello, aprovechó las alianzas del PCD con el Gobierno «colorao» y una ficticia Reforma Agraria para florecer su Editora Taller de la Calle Isabel la Católica.
No sé si por órdenes de Narciso y Cuello, pero Orlando se puso a practicar con el Presidente Balaguer el mismo juego sucio que aplicaba con Juan Bosch.
Desde las empresas periodísticas ¡Ahora», del demonio vegano Molina Morillo, Orlando descalificaba a Juan, y el último ---que nunca aprendió política práctica de Maquiavelo y Azorín, y se quedó como Sócrates y Hostos moralistas, como artista y Maestro de las letras, y como filósofo---- permitía que
Orlando, junto a sus amigos, frecuentara el hogar del ex Mandatario; ¡ésto ultimo jamás lo hubieran permitido Stalin, Fidel, Lenin, Mao, el Che, ni Trujillo!
Orlando, confundiendo los Personajes y los escenarios, infantilmente y quizás con línea bajada desde su partido PCD, de Isa Conde y Cuello, en su columna Microscopio solicitó al Presidente Balaguer montarse en un avión, marcharse del país, y que no retornara.
A los pocos días, el 17 de marzo de 1975, una pandilla asesinó a Orlando mientras su carro esperaba cambio de luz en los terrenos de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. «Memorias de un Cortesano de la Era de Trujillo» salió al mercado el 5 de octubre de 1988, y su autor, Balaguer siendo Presidente, refiriéndose al crimen de Orlando, usó toda la página 295 sólo para decir lo que sigue a continuación:
«Esta página se inserta en blanco. Durante muchos años permanecerá muda, pero un día hablará, para que su voz sea recogida por la historia. Callada, como una tumba, cuyo secreto a voces se levantará, acusador, cuando el tiempo permita levantar la losa bajo la cual permanece yacente la verdad.»
«He dejado el texto a una persona amiga, quien, por razones de edad está supuesta a sobrevivirme, y que ha sido encargada por mí de hacerlo público algunos años después de mi muerte.» FIN DE LA CITA.
FOTO: El ex presidente Juan Bosch visitando, en el Palacio Nacional, al presidente Dr. Salvador Jorge Blanco. Juan fue mi confidente y presentador, el 23 de julio de 1986, de mi libro «Cien Años de Miseria en Santo Domingo 1600-1700».
Jorge Blanco, abogado litigante y catedrático en la PUCMM, pasamos muchos días y horas conversando, junto a otro gran penalista Dr. Artagnan Pérez Méndez.
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