Hace unos dÃas se reunió por primera vez el Consejo Nacional de la Calidad para sentar las pautas cardinales de la funcionalidad del Sistema Dominicano para la Calidad (SIDOCAL). También, transcurridos unos dÃas desde la celebración de dicho Consejo, se llamó a concurso para elegir a las autoridades de los dos institutos contemplados en la ley: el Instituto Dominicano para la Calidad (INDOCAL), que reemplaza con nuevas cualidades institucionales y técnicas a la DIGENOR, y el Instituto Dominicano de Acreditación (ODAC).
Durante casi siete años desarrollamos desde la DIGENOR un gran esfuerzo de difusión del concepto de Infraestructura o Sistema Nacional de la Calidad. La historia comenzó cuando Hugo Rivera Santana, experto en comercio exterior y director de la Digenor en el perÃodo 1996-2000, fallecido a destiempo, me entregó un folleto que contenÃa un resumen de sus ejecutorias durante ese perÃodo. La visión de largo plazo de Hugo Rivera era precisamente revolucionar el marco institucional de la calidad en República Dominicana e instaurar un nuevo esquema, muy parecido al que se aprobara mediante la Ley 166-12.
Convencidos de la pertinencia del cambio, nos pusimos a trabajar con entusiasmo en la preparación de un Proyecto de Ley sobre el Sistema Dominicano para la Calidad que, luego de algunos cambios de forma y una simplificación de la estructura inicial propuesta, pasando por largas y edificantes discusiones en el Congreso Nacional, fue el que finalmente se promulgó por el Ejecutivo. Justo es reconocer la importante intervención del Instituto de MetrologÃa de Alemania (PTB), los consejos de sus expertos, asà como las enmiendas sugeridas por varios institutos de la región. Esas asistencias fueron determinantes en la producción final de una ley de calidad, estrictamente adaptada a la realidad jurÃdica nacional.
Al mismo tiempo que se explicaba la necesidad del cambio del marco legal, la dirección de la DIGENOR en el perÃodo 2006-2011 organizó una verdadera movilización por la calidad, revelando la importancia trascendental que para el desarrollo, el comercio y los ciudadanos tienen la normalización, la metrologÃa y la acreditación de los organismos de evaluación de la conformidad, tales como las entidades de certificación, los laboratorios de ensayos y calibración, los organismos de inspección o verificación y las personas. Se organizaron y celebraron encuentros regionales, asambleas, seminarios, talleres, conferencias (y videoconferencias) magistrales y múltiples encuentros con el sector productivo nacional. Importancia decisiva tuvo el programa de televisión Hablemos de Calidad (148 ediciones) en el que se explicaban todas las semanas durante 6 años los conceptos básicos relacionados con la infraestructura de la calidad.
Como se ha indicado, se inició formalmente al proceso de elección de las principales autoridades del SIDOCAL. El sector privado debe preparar sus propuestas con los mismos derechos que el sector gubernamental, según la ley. \
Esperamos que se impongan los criterios técnicos y la experiencia profesional comprobada. Que queden fuera el clientelismo, las interferencias, los amiguismos y los prejuicios. Que se garantice la conducción profesional de las nuevas instituciones con eficiencia, imparcialidad, transparencia y visión futurista.
Quienes resulten finalmente designados mediante decreto presidencial, deben saber que el gran reto es el logro del reconocimiento internacional de las competencias técnicas del Sistema para que en realidad pueda alcanzar a plenitud su misión institucional asà como los objetivos para los que fuera conceptualizado y finalmente establecido.
El SIDOCAL no es un invento de un grupo de soñadores, entre los cuales me encuentro yo. Es una necesidad interna, un imperativo de la competencia moderna, una palanca de comercio, un formidable medio de protección de los derechos de los ciudadanos. \
En realidad, es un terreno donde se pueden desarrollar múltiples iniciativas vinculadas a la competitividad, productividad e innovación. Desde su funcionalidad el respeto a las decisiones técnicas del paÃs serÃa otra cosa. No es un nuevo espacio para nuevos empleos; es un armazón técnico-profesional con la ayuda del cual el Gobierno puede hacer realidad muchos de sus programas e iniciativas fundamentales. Es una herramienta de gran ayuda para los empresarios, el aprendizaje tecnológico y la incursión exitosa en mercados altamente regulados.