Desde febrero de 1854 hasta el presente, la Constitución dominicana ha sido modificada, enmendada, reformada, revisada, cambiada o ajustada en 38 ocasiones. Ninguna otra Constitución política en el mundo ha sido objeto de tantas modificaciones.
Las revisiones y ajustes a la Constitución se deben a que cada gobernante dominicano, cuya lista supera a la mayoría de los países, ha querido hacer de la ley suprema un traje a su medida.
Dos procedimientos han seguido los gobernantes para ajustarse la Constitución.
El primero ha consistido en convocar a los diputados y senadores para reunirse en Asamblea Nacional que apruebe una ley donde se indique el artículo o los artículos de la Constitución que serán revisados o modificados, siempre acorde al interés particular del presidente de turno. Tan pronto concluyen los debates y se aprueban las revisiones de interés, el gobernante promulga y ordena publicar la Constitución reformada.
El segundo procedimiento, el más democrático y plural, pero que muy pocas veces ha gozado de la simpatía del principal inquilino del Palacio de Gobierno, es la Asamblea Constituyente, que puede ser original o derivativa.
Por ejemplo, la Constituyente establecida en la apacible villa de San Cristóbal entre septiembre y noviembre de 1844 fue original porque los 32 diputados elegidos tenían la exclusiva misión de redactar la primera Constitución dominicana.
En cambio, las Asambleas Constituyentes posteriores, que han sido muy pocas, fueron asambleas derivativas porque su misión era reformar la Constitución ya existente.
En el vocabulario político moderno, no es lo mismo una reforma constitucional que una modificación o una simple revisión. Las revisiones han sido las más frecuentes en la historia del constitucionalismo dominicano.
En cambio, las verdaderas reformas han sido menos, pero son y será las que más convienen al desarrollo y fortalecimiento de la verdadera institucionalidad democrática de República Dominicana.
Desde 1908 se han hecho 18 modificaciones o revisiones y solamente se conocen dos Asambleas Constituyentes, una en 1924 y otra en 1963.
La Asamblea Constituyente, que sigue siendo una asignatura pendiente de la sociedad dominicana, casi siempre ha sido convocada, o después de la caida de una larga dictadura, o después de concluida una ocupación militar extranjera.
Después de la muerte de Trujillo, la Constitución dominicana fue revisada en septiembre de 1962, en abril de 1963, en noviembre de 1966, en agosto de 1994, en julio de 2002 y en enero de 2010.
Se discute si la de 2010 fue una reforma o una revisión constitucional aparentemente consensuada.
El procedimiento seguido consistió en consultas populares, no para establecer la Asamblea Constituyente y otras conquistas avanzadas, sino para escuchar a todos los sectores de la sociedad interesados en las propuestas de modificación hechas por el presidente.
Desde agosto de 2006 se iniciaron las consultas y después de un largo debate, la Asamblea Nacional revisora, controlada por la voluntad del gobernante, aprobó una voluminosa Constitución de 227 artículos y 29 disposiciones transitorias de difícil aplicación.
El presidente Leonel Fernández dijo que las nuevas modificaciones representaban una “revolución democrática institucional”, pero algunos expertos constitucionalistas las aceptaron como un nuevo capítulo del desorden constitucional dominicano.