En el PLD convivieron perfectamente dos grandes liderazgos con seguidores que conformaron dos grupos, primero el de Danilo Medina y luego el de Leonel Fernández ya gobernante.

Ambos cohabitaron, cooperaron para lograr seis victorias y cinco consecutivas, sin embargo bajo ese ambiente de disciplina y unidad se fueron incubando rencores y agresiones que explotaron el 19 de mayo con la reunión del Comité Político y la votación de 23 miembros aprobando la reforma constitucional para permitir la repostulación y eventual reelección del Presidente Danilo Medina.

Esos rencores se iniciaron en mayo de 2000 cuando la derrota fue atribuida, por algunos danilistas, a que Leonel no hizo lo suficiente para el triunfo, siguieron cuando el ¨me venció el Estado¨ en la convención de 2007, la supremacía de Leonel Fernández en el CC y el CP aprovechando los años de su presidencia, el sobredimensionamiento del déficit fiscal por un ministro, hasta el ¨quirinazo¨. Demasiados agravios de lado y lado que ha devenido en un desbordamiento de pasiones y merma de la racionalidad.

Mientras el impasse se prolonga, sin solución a la vista, muchos en el PLD no advierten que el escenario político cambió a partir de la convención del PRM. Ya no se puede decir que la oposición está dividida y que el PLD gana con cualquier candidato. No. Antes de la primaria del PRM ya ese partido concitaba la mayoría de la oposición; con los resultados y el candidato Luis Abinader el escenario, para desgracia del PLD se ha hecho menos favorable.

Luis Abinader es un candidato nuevo, como aspira un segmento del electorado, propietario de un buen discurso, simpático, con carisma y puede perfectamente, como no ha pasado por el poder, asumir los temas nacionales más importantes, muchos de los cuales representan verdaderos talones de Aquiles de los gobiernos del PLD.

En el PLD toda solución pasa por una negociación y acuerdo entre Danilo Medina y Leonel Fernández, para minimizar los daños colaterales y restablecer una cierta unidad entre los dos grupos que permita un comando de campaña unificado, aunque no veremos los tres frentes exitosos del último torneo electoral.

De no haber un acuerdo, entonces la Asamblea Nacional será el escenario del choque de trenes o del choque de ofertas. Si la reforma no pasa, por la posición firme de los legisladores leonelistas, entonces el prestigio del Presidente Medina quedará seriamente comprometido y de ganar la convención Leonel Fernández, una parte del partido no se va a integrar a la campaña y tampoco el gobierno cooperará a favor del triunfo. Si pasa la reforma constitucional, entonces el liderazgo de Leonel Fernández quedará gravemente afectado y desde el gobierno le van a pasar un rodillo a sus legisladores leales para obtener mayoría en el Congreso.

En esos dos escenarios ominosos, Luis Abinader y la oposición unificada, con PRD o sin PRD, podría cosechar el triunfo el 15 de mayo de 2016.

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