Un periódico digital se alarmaba en estos días ante el hecho de que el ex ministro Pelegrín Castillo había dejado una nómina administrativa de unos 17 millones.
Como es ya casi habitual en la mayoría de los medios de comunicación dominicanos, se sacan de contexto las informaciones y se exagera lo conveniente no desde una óptima meramente periodística, sino desde la perspectiva de los intereses políticos y económicos que están detrás de esos medios.
Competencias amplias e importantes
Veamos.
Todo el mundo sabe que el Ministerio de Energía y Minas (MEM) es una entidad estatal que apenas va a cumplir un año de existencia. En solo doce meses sus autoridades debían por lo menos sentar las bases del órgano rector de tres grandes sectores: energético (sin energía eléctrica), minería metálica y minería no metálica, éste último de una dimensión y envergadura insospechada en nuestro país.
En este sentido, como lo establece Artículo 2 de la Ley 100-13 que crea dicho Ministerio, sus atribuciones, en sentido general, pueden desagregarse en “…la formulación, adopción, seguimiento, evaluación y control de las políticas, estrategias, planes generales, programas, proyectos y servicios relativos al sector energético y sus subsectores de energía eléctrica, energía renovable, energía nuclear, gas natural y la minería, asumiendo todas las competencias que la Ley No.290, del 30 de junio del 1966, y su reglamento de aplicación otorgaban al Ministerio de Industria y Comercio en materia de Minería y Energía, y ejerciendo la tutela administrativa de todos los organismos autónomos y descentralizados adscritos a su sector”.
Como se puede notar, el MEM no solo tiene serias y muy especializadas competencias sectoriales, sino que al mismo tiempo asume atribuciones importantes de política, regulatorias y fiscalizadoras que antes correspondían al MIC (y que todavía siguen en manos de este ministerio en franca violación de la ley), además de que también le incumbe ejercer la tutela administrativa y el poder de supervigilancia sobre cinco instituciones adscritas, incluida la CDEEE (ya que el hecho de se le excluyera temporalmente del ámbito del MEM no anula su adscripción al mismo, en tanto es un mandato constitucional).
Aglutinar personal altamente especializado
Construir o sentar los primeros cimientos de un mega ministerio con tal “envergadura de vuelo”, no es cuestión de una nómina de 17 millones de pesos, cantidad que en este país, en el ámbito público, se gasta en cualquier tontería o programita sin los mayores impactos o en una ocurrencia coyuntural irrisoria de uno cualquiera de los ministros en funciones.
Debemos puntualizar que, en lo que concierne a los sectores mencionados, no se trata de profesionales comunes y corrientes.
Estos sectores requieren, desde las gradas del organismo rector, especialistas en explotación de minas, metalurgia, geología, geofísica, mineralurgia, instalaciones electromecánicas mineras, sondeos y prospecciones mineras, recursos energéticos, sistemas energéticos, combustibles y explosivos, materiales, obras subterráneas, física aplicada a recursos naturales, matemática aplicada a recursos naturales, exploración, prospección energética y minera, manejo de base de datos de alta complejidad tecnológica, interpretación de data especializada, economía aplicada, planificación, proyectistas, electricidad, hidráulica, mecánica, sismología, TIP, alta gerencia, procesos, desarrollo institucional, econometría y simulación modelística, entre decenas de muchas otras especialidades y campos del conocimiento moderno.
Por tanto, el MEM requiere no sólo una empleomanía fija de alta calificación con probada experiencia, sino de asesores y consultores, inclusive de algunos de connotación regional o mundial.
Todo el que conoce a Pelegrín Castillo sabe el gran valor que para él tiene el conocimiento. Saben también que si por él fuera pagaría mucho más de lo que actualmente paga el sector privado o determinados ministerios a especialistas de calificación acreditada.
Finalmente, sabemos que para estar en sintonía con su ritmo de trabajo, las redes clientelares típicas no sirven porque sencillamente nunca lo alcanzarían por su formidable capacidad de generar ideas, proponer modalidades ingeniosas de realización práctica de iniciativas medulares e incansable inclinación por el monitoreo individual y la rendición de cuentas.
Pelegrín, con toda sinceridad lo digo, no tiene límites en sus jornadas de trabajo y esto no gusta a quienes están acostumbrados a pasar simplemente por sus oficinas a tomar un café y estar puntualmente en los cajeros automáticos los días 25 de cada mes.
Cuando se aprobó la ley salieron de todos lados profesionales y especialistas de alta calificación y experiencia comprobable en las áreas de trabajo del Ministerio.
Pelegrín les abrió las puertas a muchos de ellos, le explicó su atrevida y desafiante visión de los temas implicados y pudo incorporar a muchos de ellos a su equipo.
Si hacemos un análisis de los funcionarios fijos a nivel de alta gerencia del MEM, descubriremos que no estaban ahí por razones políticas o clientelistas: la mayoría no pertenece al Partido del que Pelegrín es Primer Vicepresidente.
Por otro lado, si nos tomamos el tiempo en averiguar quiénes son estos profesionales que se mencionan por sus nombres y que “devengan o devengaban sueldos extraordinarios”, comprobaremos que, en términos profesionales, todos tienen crédito ganado en diferentes áreas del conocimiento.
Porque, en realidad, lo importante, a menos que no sea una exageración fuera de lugar, no es cuánto ganan, sino quiénes son, cuál es su bagaje profesional, su experiencia técnica y aprobación pública.
Ciertamente, siempre alrededor de las autoridades gubernamentales de alto nivel hay gente con muchas necesidades, con muchos apremios materiales, y no es nada del otro mundo, siendo práctica masiva y muchas veces desmesurada en otras instituciones, que se les ayude con un empleo en el ámbito de las tareas o funciones simples.
No obstante, en ese nivel, no podemos encontrar “botellas” o personal absolutamente innecesario, como es el caso de otros ministerios donde ellas pueden alcanzar hasta un 40% de la nómina declarada.
Finalmente, no pude perderse de vista que se trata de un ministerio en construcción. No es que la nómina aumentó 17 millones en un año; se trata de que es el monto de la nómina en servicios personales (remuneraciones, sobresueldos y contribuciones a la seguridad social y riesgo laboral) mensual en el primer año de actividad de la institución.
El MEM: Enano en materia de Salarios
Cuando vemos los 17 millones en nómina del MEM-seguramente en uno o dos años más habrá de duplicar o triplicar esa cantidad dada la magnitud y el alcance de sus competencias legales- a la luz de los presupuestos administrativos y salariales de otras instituciones del Estado, nos damos cuenta que lo que interesa no son los sueldos: la punta de lanza se dirige al ex ministro.
Esa cantidad apenas representa algo más de un 4% del presupuesto aprobado para el MEM este año en un contexto en que el monto asignado no contempla un centavo para proyectos de inversión.
Reconocer que el MEM constituye la reforma institucional de mayor envergadura de los últimos tiempos y de que el sector de energía y minas tiene todo el potencial para ser el motor principal del crecimiento sostenido y de la modernización de la sociedad dominicana, y al mismo tiempo no asignarle un centavo para desarrollar novedosas iniciativas en minería, exploración petrolera en mar y tierra, base de datos para la toma de decisiones y proyectos de desarrollo institucional (que siempre son una prioridad en los primeros años de organización), es sencillamente inaceptable.
Pero veamos qué sucede en un ministerio más o menos equivalente como lo es el MIC. Éste tiene gastos proyectados en servicios personales por un valor de 1.4 mil millones y había ejecutado al 28 de febrero de 2015 más de un 15% (unos 214 millones o 12.6 veces más que la nómina del año del MEM). La cantidad proyectada en servicios personales representa 41.4% del presupuesto vigente de ese ministerio en la fecha señalada.
Podemos demostrar que el MIC puede funcionar perfectamente con sólo un 25% (unos 354 millones) de sus gastos en servicios personales actuales, vistas las interioridades de su empleomanía.
Estado puede ser eficiente con 50% menos del gasto actual en empleomanía
En general, todos los ministerios del Estado Dominicano pueden ser más eficientes con el 50% de su empleomanía actual. Las redes clientelares, las relaciones personales y los compromisos políticos superpuestos de los funcionarios abultan desmesuradamente las nóminas de las entidades públicas, las cuales siguen siendo la única forma de premiación de los favores políticos consumados en las coyunturas electorales.
Es ni más ni menos, “el mercado de las mercaderías políticas”, como decía Schumpeter.
Podríamos probar, igualmente, para ser justos, que el MEM bien pudiera funcionar en sus inicios con unos 12 millones mensuales en servicios personales y que hay oportunidades de mejora de la estructura de sueldos.
Sin embargo, vistas las implicaciones técnicas de muchas de sus iniciativas, los alcances de la visión estratégica del ex ministro, el concurso casi obligado del Know how de países desarrollados y/o de naciones con vasta experiencia en materia energética y minera, y los perfiles profesionales requeridos, debe esperarse que el ítem de servicios personales se incremente sustancialmente en el próximo año.
Ojalá que cuando suceda en la nueva gestión, una persona efectiva y dedicada con mucho entusiasmo a lo suyo, esas mismas voces que hoy señalan a Pelegrín de mala forma, no hagan sus auditorías superficiales con la misma saña de ahora.
La carrera política de Pelegrín Castillo tiene detrás de sí una gran estela de grandes realizaciones. Algunos medios de comunicación y grupos organizados olvidan a veces la calidad humana y profesional, y ni hablar de la trayectoria, de las personalidades que hacen sus víctimas selectas.
Con todo lo que va de su vida útil dedicada a la vida pública y a cuestiones trascendentales de Estado, Pelegrín Castillo es, sin exagerar, como me dijera un viejo amigo del PRD, “un tesoro de la Nación, uno de los políticos más valiosos del país, esto, independientemente de que yo no me entendería jamás con su viejo”. Eso me dijo regresando en el mismo vuelo desde San Juan Puerto Rico.