En un acto donde ingresaron 113 aspirantes a Jueces de Paz a la Escuela Nacional de la Judicatura (ENJ), el doctor Mariano Germán Mejía, presidente de la Corte Suprema de Justicia, declaró lo siguiente: ”los excesos no son buenos, queremos los actos diáfanos, transparentes, no violentos, tranquilos, que se parezcan al presidente de la Suprema Corte de Justicia, que tiene siempre su mente tranquila”.

Y más adelante, el Magistrado Germán Mejía agregó:” estamos preocupados por todos los actos violentos que se generan en el país y el Poder Judicial lo que quiere es paz y por eso trabaja”.

El Magistrado Germán Mejía, siguió diciendo:” se debe respetar la institucionalidad, eso es lo que dice siempre el presiente de la Suprema, el derecho, la no violencia, la paz, la lucha por el trabajo solidario, unificar las instituciones, todo esto es lo que quiere el Poder Judicial”.

Hasta aquí estos consejos del magistrado Germán Mejía son excelentes, pero hay que hacer necesariamente algunas puntualizaciones para una mejor comprensión de la problemática de la seguridad ciudadana y los actos delincuenciales.

La primera aclaración que tenemos que hacer es que la doble función de la Policía Nacional consiste en la preservación del orden y las propiedades públicas y privadas, esto significa que si elementos antisociales ponen en peligro la vida y bienes de  los ciudadanos la misión clara y tajante de la Policía Nacional es garantizar que esas mismas vidas y bienes no resulten afectadas, es decir, que la Policía Nacional más que un deber tiene la obligación de ejecutar a estos desalmados cuyas actividades delictivas son en perjuicio de la sociedad.

La segunda aclaración consiste en que los cuerpos policiales son órganos represivos y no preventivos y como parte esencial de las estructuras dominantes del Estado, sus funciones esenciales son eminentemente violentas, porque esta es la única forma en que pueden controlarse los permanentes desmanes de los desadaptados sociales que viven cometiendo actos delincuenciales en contra de infelices e indefensos ciudadanos.

Si bien es cierto como señala el magistrado Germán Mejía, de que hay sectores de la sociedad que entienden que estos delincuentes deben ser sometidos a la justicia, no es menos cierto también que hay amplios sectores de la misma sociedad que mantienen una crítica  ácida contra el poder judicial, porque consideran que sus sanciones son benignas con estos antisociales.

De ahí que tuvo que ser sometido antes las cámaras legislativas la reforma al código procesal penal, como una forma desesperada de buscarle soluciones a esta grave problemática social.

Es muy comprensible los consejos del magistrado Germán Mejía, como también es muy comprensible las actuaciones de la Policía Nacional que no tiene más opciones que defender a la población y defenderse así misma de las agresiones perpetradas por estos antisociales.

Los consejos del honorable Magistrado deben ser tomados en cuenta, pero en el ánimo público quedará siempre la siguiente interrogante: ¿si la Policía Nacional no ejecuta, entiéndase bien, si la Policía Nacional no mata a estas lacras sociales quien lo hará por ella?