Pie de foto: Desde la izquierda, ex-presidente Juan Bosch y sus alumnos Dr. José Francisco Peña Gómez, y Lic. Hatuey De Camps.
Nueva York, 12 de mayo del 2015.-Justo dos años atrás, redacté ésta noticia, y hoy quiero retocar la pintura.
Entre abril y julio del 2007, con salarios del Archivo de Nueva York hice trabajos de investigación en la biblioteca del Instituto de Estudios Puertorriqueños, un Departamento de la universidad Hunter College.
Usé la colección de periódicos hispanos de los Estados Unidos, desde 1912, cuidadosamente conservados en cintas de celuloides, convertidos en microfilmes.
Como en mi contrato de trabajo de 8 meses, 1 de los 4 temas que debía investigar era el Golpe de Estado a mi amigo Juan Bosch, el 25 de septiembre de 1963, en abril del 2007 comencé a revisar los rollos de El Mundo, el principal periódico de Puerto Rico.
Leyendo la edición 28 de octubre de 1963 ---34 días después del derrocamiento de Bosch---, sorpresivamente en la página 5 encontré la noticia de que Bosch trató de matarse dos veces el 26 de septiembre de 1963.
Como historiador y como amigo de Juan Bosch, la noticia me produjo incomodidad: era un dato escrito en 1963; Bosch había fallecido en el 2001; y yo, cómodamente en abril del 2007, estaba leyendo en una universidad de Manhattan, Nueva York. No tenía, pues, los testigos vivos para corroborar o desmentir la noticia.
Desde el Gobierno Militar Americano en Santo Domingo 1916-1924 hasta el 20 de diciembre de 1962 ---46 años---, Bosch se convirtió en el primer Presidente dominicano mediante verdaderas Elecciones Generales. Con 628,495 votos, derrotó al ultraderechista Dr. Viriato A. Fiallo, quien sumó 315, 877 sufragios.
Se juramentó el 27 de febrero de 1963. Pero, en el período de transición ---20 de diciembre de 1962 al 27 de febrero de 1963---, la oligarquía, la jerarquía católica, el alto mando militar trujillista, la élite intelectual, y la masa campesina organizaron el futuro Derrocamiento.
A los 7 meses, en la madrugada del 25 de septiembre de 1963, un Grupo de 26 Militares de altos rangos (incluyendo a los matadores de Trujillo, a los bandidos y generales Antonio Imbert Barrera y Luis Amiama Tió) anunció por radio un Golpe de Estado contra Juan Bosch y la creación de una Junta Provisional de Gobierno.
Se justificó el Golpe por el --y cito-- «progresivo y alarmante avance del comunismo en la República Dominicana».
En octubre de 1963, desde la Universidad de Puerto Rico, Bosch dijo: «la palabra comunismo sólo es excusa barata, porque los dos partidos comunistas del país no reúnen 400 miembros.»
Bosch fue sacado de su hogar el 25 de septiembre, hecho preso en el Palacio Nacional, y el encierro duró hasta el día 28 cuando salió deportado para Puerto Rico.
Nicolás Garrido, Cónsul dominicano en Puerto Rico y quien estuvo preso en el Palacio Nacional junto a Bosch, cuenta que al principio el Grupo de 26 Militares golpistas, por medio de los generales Atila Luna, E. Viñas Román, Antonio Imbert Barrera y Luis Amiama Tió, exigieron al Presidente una carta de renuncia.
Sin embargo, Bosch respondió con ésta Carta Histórica:
«Al Pueblo Dominicano:
Ni vivos ni muertos, ni en el poder ni en la calle se logrará de nosotros que cambiemos nuestra conducta. Nos hemos opuesto y nos opondremos siempre a los privilegios, al robo, a la persecución, a la tortura.
Creemos en la libertad, en la dignidad y en el derecho del pueblo dominicano a vivir y a desarrollar su democracia con libertades humanas pero también con justicia social.
En siete meses de gobierno no hemos derramado una gota de sangre ni hemos ordenado una tortura ni hemos aceptado que un centavo del pueblo fuera a parar a manos de ladrones.
Hemos permitido toda clase de libertades y hemos tolerado toda clase de insultos, porque la democracia debe ser tolerante; pero no hemos tolerado persecuciones ni crímenes ni torturas ni huelgas ilegales ni robos porque la democracia respeta al ser humano y exige que se respete el orden público y demanda honestidad.
Los hombres pueden caer, pero los principios no. Nosotros podemos caer, pero el pueblo no debe permitir que caiga la dignidad democrática. La democracia es un bien del pueblo y a él le toca defenderla. Mientras tanto, aquí estamos, dispuestos a seguir la voluntad del pueblo.
Juan Bosch.
Palacio Nacional.
26 de septiembre, 1963.»
Según la edición de El Mundo, citada al inicio, Juan Bosch, preso en el Palacio Nacional el día 26 de septiembre de 1963, estaba convencido de que la Jerarquía Militar lo mataría y, por eso, intentó suicidarse en dos ocasiones.
Cuenta el periódico, que a fines de octubre de 1963, en Puerto Rico, don Juan le concedió una entrevista al periodista cubano Luis Ortega para la revista «Semana»; y que el reportero Ortega narró en su medio que Juan Bosch le confesó lo que sigue:
«Preso en Palacio el pasado 26 de septiembre pude establecer contacto con el exterior y pedí que me trajeran cianuro. Había decidido ahorrarle a los militares el trabajo de matarme.»
Luego de ése primer intento de matarse, según Luis Ortega, el ex Presidente Bosch, bien avanzada la tarde del día 26, se preparó para el segundo paso:
«Cuando la persona que debía traérmelo --el veneno-- se asustó a última hora, (y me dijo) Usted no puede matarse Presidente, lo necesitamos.»
FIN DE LAS CITAS, Dr. FP.
Desde la proclamación de la Independencia dominicana, en 1844, sólo un Presidente en funciones se ha suicidado, Antonio Guzmán Fernández en 1982.
De Pedro Santana, el primer Presidente Constitucional del país, en 1844, quien anexó la República a España de 1861 a 1865, se rumora que cometió suicidio por la depresión que le sobrevino al verse vejado por los soldados de su Majestad el Rey de España. Pero, éso no está probado.
La primera vez que escribí sobre éste tema, teniendo mi muro miles de contactos, burros y yeguas de dos patas se pusieron a escribir sandeces; hasta tomaron poses de terapeutas. Hasta un profesional de la Psiquiatría publicó en el periódico Hoy, de la capital Santo Domingo, un trabajo para probar que Juan Bosch tenía una personalidad incapaz de cometer suicidio.
Y yo pregunto:
¿Quién le ha dicho a ése psiquiatra que puede, en el 2013, hacer un diagnóstico certero sobre si mi amigo Juan Bosch en 1963, con una circunstancia tan especial (Ortega y Gasset), como era un Golpe de Estado y una feroz persecución de la iglesia, que lo pintaba de ateo y de comunista ante el mundo y ante su propio pueblo?
¿Con qué autoridad puede ése psiquiatra, con una distancia tan larga de 1963 al 2013, y estando muerto el Maestro del cuento desde el 2001, afirmar que
Juan Bosch jamás podía entrar en un cuadro depresivo en septiembre de 1963 y pensar en el suicidio?
Las gentes corrientes piensan que los genios no son proclives a las locuras, a los actos delirantes como quitarse la vida. Yo pienso al revés. Precisamente, las mentes más brillantes, que son especialmente sensibles y captadoras de detalles, también son los metales preferidos del imán de la melancolía, de la depresión, y de vivir en el vórtice entre vivir o morir, entre la gloria y el infierno.
Y quienes no entienden lo que acabo de decir, deberían estudiar nombres grandes; ejemplos: El pintor Van Gogh. Los novelistas Hemingway (se suicidó) y Dostoievski (sus personajes se suicidan o se obsesiona en la muerte). El músico Amadeus Mozart. Y la monja Santa Teresa de Jesús.
FOTO: Desde la izquierda, ex-Presidente Juan Bosch y sus alumnos Dr. José Francisco Peña Gómez, y Lic. Hatuey De Camps.
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