Cuenta la historia que el mapa político dominicano quedó teñido de morado después de las elecciones parciales del 16 de mayo de 2010. Era la cuarta victoria consecutiva del Partido de la Liberación Dominicana desde 2004. Haber ganado "la guerra de los seis años" despertó de inmediato las ambiciones reeleccionistas del presidente Leonel Fernández.
Mientras se apagaba la tea de la discordia originada en las denuncias de nuevos fraudes electorales hechas por los perdedores, una febril y precipitada campaña se abrió paso a favor de una tercera reelección presidencial. Aún no habían acabado las denuncias de fraudes y las impugnaciones a las elecciones parciales, cuando a finales de junio de 2010 aparecieron las primeras vallas publicitarias en la capital y en Santiago promoviendo otra reelección.
En la medida que avanzaba el año, la campaña fue tomando cuerpo, mientras el mandatario respondía a los periodistas que lo cuestionaban al respecto que "el pueblo tendría la última palabra".
La Constitución leonelista, promulgada el 26 de enero de 2010, prohíbe en su artículo 124 la reelección presidencial consecutiva, pero la repuesta lacónica del presidente de que la soberanía descansa en el pueblo, originó un gran debate nacional entre los defensores del continuismo mesiánico y los voceros de la sociedad civil, opuestos a que la nueva Constitución fuera violada por su propio inspirador.
En sus primeros meses, el debate se centró en torno a si el artículo 124 tenía o no efecto retroactivo. Algunos pensaban que el presidente Fernández podía optar por otro período en las elecciones de 2012 porque el mandato de ese artículo sólo era aplicable para aquel que ocupara la presidencia a partir del período 2012-2016, olvidando que Fernández fue reelecto en 2008 con la anterior Constitución, en cuyo artículo 149 se establecía la posibilidad de la reelección presidencial por dos períodos consecutivos, pero prohibiéndole de por vida su derecho a volver a la presidencia o la vice presidencia de la República.
La opción de la "irretroactividad selectiva" era muy complicada y de seguro que crearía muchas tensiones en la sociedad dominicana. Los gestores del continuismo así lo entendieron, pero encontraron en la nueva Constitución de 2010 nuevos argumentos favorables para sus propósitos.
El 15 de octubre, el presidente de la Fuerza Nacional Progresista, Marino Vinicio Castillo, aliado del gobierno, planteó que un referendo decidiera la reelección del presidente Fernández.
La propuesta de Vinicio Castillo resultó muy interesante y al parecer estimuló aún más a los promotores de la reelección. El 10 de noviembre, 24 senadores anunciaron su respaldo al presidente Fernández y en los primeros días de diciembre un nutrido grupo de ex dirigentes del proyecto presidencial de Danilo Medina se adhirieron a la fuerte vorágine del continuismo caudillista.
En su encuentro con periodistas y directores de medios de comunicación celebrado en el palacio presidencial el 20 de diciembre, Fernández descartó otra modificación constitucional que viabilizara una eventual reelección.
Dijo que jamás intentaría modificar la Constitución para servirse de ella, pero expresó su simpatía con la idea del referéndum aprobatorio previsto en el artículo 272 de la nueva Constitución.
El año 2011 empezó con muchas asignaturas pendientes. En la Liga Municipal Dominicana fue electo, el 26 de enero, Johnny Jones nuevo Secretario General, en sustitución del renunciante Amable Aristy Castro.
Se recuerda que el nuevo encargado de la LMD y alto dirigente del PRSC apoyó la reelección del presidente Fernández durante la campaña electoral de 2008.
Los partidos políticos mayoritarios se preparaban para escoger temprano, en primarias internas, a sus candidatos presidenciales, mientras en el Congreso debían aprobarse numerosas leyes orgánicas contempladas en la nueva Constitución de la República.
El tema de la reelección presidencial mantenía en suspenso a la sociedad debido a que el presidente Fernández seguía recibiendo nuevas manifestaciones de apoyo a su proyecto continuista. En un masivo acto celebrado el 27 de marzo en el Palacio de los Deportes de la capital, los gestores del continuismo le entregaron al mandatario más de dos millones de firmas de personas que apoyaban una tercera reelección presidencial.
Por su parte, el PRD había escogido, en su 27 Convención Extraordinaria celebrada el 6 de marzo, a Hipólito Mejía candidato presidencial. Mejía derrotó a Miguel Vargas Maldonado con el 53 por ciento de los votos válidos emitidos, resultado que de inmediato fue impugnado por Vargas Maldonado y sus seguidores, alegando que más de 300 mil peledeístas y reformistas votaron en la Convención a favor de Hipólito Mejía.
La derrota de Vargas Maldonado revivió la crisis interna del PRD, y aunque Vargas Maldonado aceptó su derrota, las heridas y los resentimientos personales entre los altos dirigentes del partido continuaron su agitado curso.
La situación interna del PLD era muy diferente. A pesar de que rodaban varios aspirantes a la nominación presidencial, el grueso de su militancia esperaba con impaciencia que el presidente Fernández acabara con su prolongado suspenso.
En su discurso dirigido a la nación el viernes 8 de abril de 2011 anunció que declinaba sus aspiraciones.
Fue en ese discurso donde quedó al desnudo la trampa tendida a Miguel Vargas Maldonado cuando, el 14 de mayo de 2009, firmó con el reelecto presidente el llamado "Pacto de la Corbatas Azules" que contemplaba, entre otros aspectos, la prohibición de la reelección presidencial consecutiva.
Fernández reconoció que ciertamente el artículo 124 de su Constitución prohibía la reelección presidencial, pero citó el artículo 110 sobre la "Irretroactividad de la ley", destacando las opiniones de algunos juristas en el sentido de que el artículo 124 sólo era aplicable para el período siguiente, 2012-2016.
El presidente "olvidó" que él fue reelecto en 2008 en virtud de la Constitución anterior, cuyo artículo 189 establecía que tan pronto un presidente fuera reelecto en un segundo período consecutivo, "nunca jamás" volvería a ser presidente ni vicepresidente.
Pero donde el presidente Fernández destapó sus reales intenciones cuando engañó a Miguel Vargas Maldonado con la supuesta prohibición de la reelección presidencial, fue cuando dijo que su Constitución poseía dos artículos que dejaban abierta la opción de la reelección, aunque con un procedimiento bastante complicado.
Cito en su discurso los artículos 210 y 272 que crearon dos nuevas figuras, una del Referendo Consultivo y otra del Referendo Aprobatorio. La vía del referéndum la había lanzado al ruedo de la opinión pública Vinicio Marino Castillo y era la única constitucionalmente válida, pero de difícil aprobación en la Cámara de Diputados, donde el PRD, el PRSC y los seguidores de Danilo Medina de seguro se opondrían a un nuevo atropello al orden constitucional.
Sería por razones políticas, jamás por razones legales o constitucionales, que el presidente Fernández declinó sus aspiraciones continuistas, dejando el campo abierto a los demás presidenciales del PLD que muy pronto serían escogidos en una sesión de su Comité Central.
En los comicios internos del PLD por la nominación presidencial, realizados el 27 de junio de 2011, participaron cuatro candidatos: Danilo Medina, José Tomás Pérez, Francisco Domínguez Brito y Radhamés Segura. Medina ganó las primarias con más del 87 por ciento de los votos válidos emitidos.
Llamó la atención el alto número de electores que respondió negativamente con relación a la consulta de si se extendía o no el mandato de las autoridades del PLD.
Un 67 por ciento votó por el Sí, un 33 por ciento, por el No. En las primarias para escoger el candidato presidencial peledeísta votaron un millón, 40 mil 348 electores, menos de la mitad de las firmas de personas que apoyaban la reelección del presidente Fernández, quien hábilmente pudo percibir la aventura que significaría sus intenciones continuistas.