Karl Towns está en boca de todos. El muchacho, una de las principales razones por las que el equipo de baloncesto de la universidad de Kentucky sigue su perfecta búsqueda del título de la NCAA, luce que cuenta con vasto talento para estar en la NBA.

Eso sólo Dios lo puede evitar. Es obvio que, como todo jovencito de 19 años, tiene que mejorar en muchos aspectos, especialmente en ciertos detalles defensivos.

Con esto no digo que es un mal jugador defensivo, no. Él tiene un instinto natural para atrapar rebotes y para bloquear lances que resalta a la vista de todos.

He visto varios partidos en la actual corrida de los Gatos Salvajes de Kentucky y, aparte de que se mete en problemas de faltas con facilidad, también fallas en seguimientos defensivos y otras veces no rolea a tiempo en ‘pick and roll’.

No es buena señal que, por problemas de faltas, el dirigente Calipari tenga que usar la estrategia de sentarlo en defensa y tenerlo en juego en ofensiva. Llegó un momento, en la segunda mitad del juego contra Notre Dame el sábado, cuando aún no estaba metido en faltas, que Calipari lo sacó por menos de un minuto cuando era el hombre más caliente en ofensiva.

Muchos, a través de las redes, criticaron al reputado coach por la decisión, pero pocos se fijaron que en jugadas anteriores había cometido errores defensivos.

Eso, en lo absoluto, le quita la categoría de bestia, pero mucho menos lo descalifica para estar en la NBA en la temporada próxima. Es que Karl tiene un mundo por aprender y por progresar y estoy seguro de que será un mejor jugador de lo que es ahora.

Por eso no me preocupo de que no sea número uno, número dos o número mil en el próximo sorteo de novatos de la NBA, pues después de todo, eso no es lo más importante.

Lo que deseo es que llegue, se mantenga y sea una estrella en la liga estadounidense por mucho tiempo. En términos de dinero, la diferencia entre un primer pick y en relación con un segundo, tercero o cuarto, es muy poca, pero si nos vamos a la atención, y, por consiguiente, a la presión que eso genera, la brecha es abismal.

Por eso me recuerdo de Anthony Bennett, Michael Olowokandi, Kwame Browny Greg Oden. ¿Los recuerdan?