Hace unos días retornamos navegando río arriba por el Ozama, un cauce que décadas atrás fue uno de los orgullos de la ciudad de Santo Domingo.Pero fue un paseo triste y dramático.
Me hizo sentir avergonzado como dominicano, ver la transformación que ha tenido este río, sobre todo en la contaminación que no cesa, y que hace pensar que en lugar de agua lleva lodo nauseabundo y envenenado.
Todo, responsabilidad de la permisividad que vivimos, de la falta de dirección, de administración de los espacios públicos por parte de las autoridades, que han confundido la libertad y la democracia como un simple libertinaje o el "dejar hacer, dejar pasar" ,frase que se acuñó en una época de la historia francesa.
Las Fábricas, y una ausencia de responsabilidad social, han contaminado por años el Ozama, descargando residuos, muchos de ellos, provenientes en su origen sin una planta de tratamiento; por otro lado,los asentamientos de gente que no ha encontrado espacio en la competitiva ciudad de Santo Domingo, pero quieren estar cerca de un trabajo o de familiares, y al no poder pagar un alquiler, al no poseer una vivienda en algún barrio de la ciudad, se han acomodado en los margenes oriental y occidental, y han constituido cordones de miseria y marginalidad espantosa, en un escenario de permisividad, de tolerancia por las autoridades.
Gente que ha abandonado sus tierras en el campo de su provincia, su familia, y cargado de sueños, de ilusiones han hecho residencia en este lugar marginal de la ciudad, las orillas del Ozama.
Es fácil, buscarse madera que flote, construirse una barcasa y usar las aguas del Ozama como si fuera el suelo y encima una "casucha" de dos y tres habitaciones, unos para vivir, y otros para negocios, "alquilando".
Debe haber algunos que posean varias "casuchas" de alquiler y se habrán convertido en agentes inmobiliarios, sobre la propiedad común de las aguas del Ozama, donde no tiene que vérsela cada año con el pago del IVA , impuesto a la propiedad inmobiliaria.
Despues de que un primer grupo agotó los espacios firmes de las riberas del Ozama, construyendo "casuchas", con una arquitectura de pobreza y de contaminación visual,el siguiente grupo o los agentes inmobiliarios del Ozama, borrachos de éxito, idearon ampliar sus "proyectos inmobiliarios" sobre las aguas del Ozama.
Allí hasta se ahorran gastos,porque no tienen que construir cisternas para descargar los desperdicios del hogar, porque los arrojan sobre las aguas del río, aguas usadas y desperdicios humanos.
Esta gente es "resistente" y soñadora. Han aprendido a vencer la contaminación y a sobrevivir. Han aprendido de la "Lila", que sobrevive en el fango. Pero cuando el Ozama hace avenidas, las "Lilas humanas", están altamente expuestas, al igual que cuando amenaza en su temporada un ciclón o una vaguada, por lo que siempre están en la agenda de los organismos de socorro.
En eso han convertido el Ozama imponente y caudaloso de aquellos años, que transportaba, eso si, siempre Lilas, pero ahora, también desechos industriales y de asentamientos humanos y con ello la pobreza de su entorno.
Recuerdo cuando niño, hace ahora seis décadas, porque ya estoy en los 60 vividos, recuerdo cuando pagábamos 5 centavos al transporte acuático, para que desde "La Barquita", nos llevaran en una "Yola" hacia Villa Duarte.
Esas aguas, todavía eran cristalina, y había mucha vida acuática. Veíamos personas en sus embarcaciones pescando en el Ozama para el sustento del día y para buscarse un dinerito. Ser pescador en el Ozama era un medio de vida como el que más, y la gente compraba para comer los peces del Ozama, porque no había miedo a contaminarse;hoy no sé si podrán hacerlo, si es que aparece algo vivo. La lila sobrevive porque prospera en aguas contaminadas.
Según informaciones, en las riberas del Ozama debe haber entre 160 y 170 mil familias asentadas, en un espacio de unos 7 kilómetros cuadrados.
Me llené de verguenza como dominicano en este paseo triste por el Ozama, porque andaba con un extranjero, el señor John Sachtouras un estratega en mercadeo, de orígen griego-americano.
John Sachtouras ,es presidente de JBS Marketing Group, LLC, una empresa de marketing en red, que cuenta con una gran red de distribución activa la cual está construida en másde 30 países. Vive en Nueva York, pero se desplazó hacia República Dominicana, a asuntos de negocios, pero también porque, dentro de su inclinación filantrópica es cooperante en la República Dominicana de la organización civil "Vida Sobre el Río Ozama", que coordina el sacerdote Milton Ruiz, juntoa un equipo de solidarios.
John Sachtouras , acompañó al padre Ruiz al paseo sobre el Ozama, para observar las labores de la Fundación, en las riberas del Ozama conforme a los acuerdos y las donaciones que ha hecho para apoyar ciertas actividades de los proyectos.
Este hombre, que ha decidido apoyar a "Vida Sobre el Río Ozama", observó desde la barcaza todo el abandono en las riberas de este imponente caudal, lo cual le motivó para reiterar su respaldo a los proyectos del padre Ruiz y su fundación,que incluso tiene el respaldo de la Primera Dama de la República.
Hacerle frente a más de 7 kilómetros cuadrados y un "semillero" vergonzante de abandono y pobreza de 160 0 170 mil familias, es una tarea de titanes, y lleva años de trabajo sostenido y sostenible,y sobre todo una cooperación y administración prudente y responsable, y la participación con una estrategia, con una planificación, de las autoridades gubernamentales, en una alianza público-privada.
Pero en lo que eso se logra, la Fundación del padre Ruiz hace intervenciones puntuales y desde una barcaza restaurada llevan mensajes de asistencia en salud a los ribereños del Ozama.
Por otro lado, el padre Ruiz ha concebido con una arquitectura ecológica y fundamentada en el reciclaje de viejos contenedores y otros metales rescatados de los cementerios acuáticos, con la cooperación como donantes de empresas amigas y solidarias, un tipo de viviendas hasta resistentes a eventos naturales como sismos y ciclones.
Este tipo de intervención deberá beneficiar en el largo plazo a numerosas familias, que solo tienen oportunidad de cambiar sus "casuchas ribereñas" del Ozama por una de estos alojamientos,con la participación de "Vida sobre el Ozama".
En esta iniciativa participan con programas puntuales también el Voluntariado del Banco de Reservas, que le compra con raciones de alimento, las libras, los quintales de material plástico que se recoge del Ozama y se lleva a un depósito para el reciclaje. Es una forma de al menos disminuir la contaminación por plástico, para ayudar al Ozama a sobrevivir y recuperarse como albergue de vida acuática.
El Gobierno construye unos nuevos asentamientos, en el llamado "Cachón de la Rubia", con una alianza público-privada, que beneficiarán a cientos de familias con apartamentos modelo y un nuevo estilo de vida. Los otros, tendrán que esperar, o participar en la intervención de "Vida Sobre el Río Ozama".
Algún día, las riberas del Ozama a su paso por la ciudad de Santo Domingo,y anterior a desembocar en el Mar Caribe, serán recuperadas. Pero hace falta diseñar, aplicar y sostener en el tiempo una política que prohiba ocuparlas y en su lugar construir un malecón, un gran mirador, con avenidas, jardines, parques, y promover el deporte acuático, incluso el retorno de la "pesca" con nueva población de peces. Que así sea