El camino de la reelección presidencial acariciada por el presidente Danilo Medina, funcionarios de su gobierno y otros sectores, está vedado por el control congresual que mantiene el ex presidente Fernández.
La actitud del ex presidente Fernández no se ha limitado a proclamar su oposición a la reelección presidencial del presidente Medina, también se ha negado a reunir el Comité Político. Él sabe que la reelección sería aprobada con facilidad. Por eso dos situaciones que analizaremos en lo adelante subyacen.
La primera, se presenta con lo que serían los resultados del desenlace de la confrontación entre el Danilismo y el Leonelismo. Uno entusiasmado con la reelección con amplio apoyo popular, y el otro, frenando los afanes continuistas de sus adversarios con su determinante control congresual.
El resultado de lo anterior apunta a un fracaso del Danilismo en sus intentos de modificar la Carta Magna, por un lado; y por el otro, la proclamación oficial como candidato presidencial del ex presidente Leonel Fernández, por el Partido de la Liberación Dominicana.
La segunda situación implica analizar los resultados para el país de un posible triunfo electoral del ex presidente Fernández. Sin mucho análisis todos sabemos que engendraría el retorno de la corrupción, el endeudamiento y gran frustración para la población en sentido general.
Sin embargo, los Danilistas tendrían en sus manos la posibilidad de triunfo del ex presidente Fernández, ya que él no sabe ganar sin el uso de los recursos del Estado, por lo que sabiendo que serían disminuidos a su mínima expresión, provocarían que el ex presidente Fernández sea derrotado por la oposición en las elecciones presidenciales.
En conclusión, el Leonelismo se impondría sobre los intentos reeleccionistas de los Danilistas, pero al final, los Danilistas harían abortar el intento presidencial del Leonelismo.
En definitiva, ambos grupos constituyen dentro del Partido de la Liberación Dominicana la antítesis el uno del otro. El triunfo de uno implica la desaparición del otro, y viceversa. Los dos luchan por la hegemonía partidaria.