Hay seres humanos que nacen para el bien, pero hay otros cuyo sino es el mal y su estela es odiar, odiar y odiar y siempre odiar.
Los Vincho son, y toda su vida han sido, gente de mal. No hay una sola impronta de bondad en todas sus huellas de vida. Son la fábula hecha carne, son el demonio hecho hombre; y, lo peor, son seres que como las boas no pueden caminar si no inoculan veneno.
Qué sentido tiene la vida para seres tan execrables, tan indignos del maravilloso sentimiento que es el amor? Cómo nacer y morir haciendo el mal? Qué se puede sentir en un corazón de odio y maldad?
Maquinan siempre para urdir el odio y el mal. A más de uno se han llevado a la otra vida inoculándole su odio y su maldad, y aún así no se detienen, siguen atropelladamente haciendo tanta maldad.
Podrá una bestia así vivir o dormir feliz? No piensan los Vincho que van a morir.
Apoyo incondicionalmente al vocero de la Presidencia, Roberto Marchena, en sus pronunciamientos a favor de dos empleados de su despacho que se atrevieron a poner en su puesto, a través de Twitter, a esa criatura de la fábula y la maldad llamada Vinicio Castillo Semán, con el diminutivo de Vinicito pero en grado superlativo un monstruo de la fábula y la maldad. (Tony Pina).