Las personas administramos el tiempo en función del carácter. Algunas muy bien, como es el caso de la gente puntual o la que en reuniones se centra rápidamente en el tema.
En oposición están las que no, que son también las que hacen perder el tiempo a los demás.
En una guía sobre cómo aprovechar el tiempo al máximo, se explica que reconocer ciertos perfiles relacionados permite defendernos de aquel perjuicio: Personas que llegan tarde a todas partes; las que pretenden que los demás centren su atención en ellas; las reiterativas (insisten en aspectos ya comentados); las que cuando escuchan sólo prestan atención a lo que les preocupa; las sin medida ni del tiempo ni el espacio personal ajeno. l